El penúltimo raulista vivo

Excomúlguese a Clemente

¡Anatema!... ¡Herejía!... ¡A Javier Clemente se le ha ocurrido decir que le aburre el juego del Barcelona!... Creo que va a ser, por cierto, la primera vez en toda mi vida que defienda a Clemente por algo: a mí sí que me aburría, y notablemente además, el fútbol que practicaba la selección nacional cuando él estaba en su banquillo; creo que fue un entrenador que desunió profundamente a la afición española y que aprovechó para transformar a los internacionales poco menos que en fanáticos de una secta que le tenía a él como su Amón-Ra particular; nunca me gustó su estilo, tampoco cuando coincidí con él en El Tirachinas, y me habría gustado poder decírselo más veces en igualdad de condiciones, pero creo que si algo se ha ganado con creces Clemente es a poder dar su opinión futbolística sobre lo que considere más oportuno.

Ahora resulta que a Clemente se le ocurre ir, como suele hacer siempre, contra la corriente adoradora del fútbol culé, y los miembros más radicales del Comando Idolatrador de Guardiola, al cual conoceremos como CIG a partir de ahora, se han lanzado literalmente a la calle para pasar por la quilla al técnico vizcaíno. Ni juicio rápido ni nada, ¡zas, zas!... Y eso que Clemente ni siquiera dice en realidad que le aburra el Barcelona sino que cuando el Barcelona toca, toca y toca sin ir a ningún sitio, y por lo tanto su juego se ralentiza hasta la extenuación, le aburre soberanamente, cuestión ésta en la que el ex seleccionador ni siquiera es original puesto que es una opinión compartida por mucha más gente. Yo no estoy de acuerdo con lo dicho por Clemente, pero sí defiendo su derecho a poder expresarlo libremente sin que le marquen en la frente con un hierro candente la cara del papá de Leo Messi.

Se ve que nos dirigimos a una España de pensamiento único... también en lo futbolístico. Y se nota que a quien no se rinda sin condiciones ante el juego azulgrana se le impondrá el castigo ejemplar de ridiculizarle ante los demás. Son este empacho culé, tanta compota, tanto azucar iniestil y tanta Rita Irasema a los que nos están sometiendo, este almibarado "balonismo de oro" que empieza a sacar de sus casillas incluso al mismísimo Guardiola, tanta felicidad sin medida y tanto amante de Teruel, tonta ella y tonto él, los que me llevan a pedir, ya digo que por primera y puede que última vez en toda mi vida, una rendida, cerrada y emocionada ovación y un par de bis de propina para Javier Clemente Lázaro, ese hombre al que una vez se le ocurrió pensar, primero, y decir públicamente, después, que le aburría el juego del Barcelona. Excomulguémosle.

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