El penúltimo raulista vivo

Excentrizidane

Lo dije anoche: cuando la temporada anterior, tras el regreso de la Liga después del confinamiento, el Real Madrid empezó a ganar partidos por la mínima, con un fútbol insufrible, muy ramplón, un fútbol en absoluto acorde a la historia del club, luego superó al Barcelona en la clasificación y acabó ganando el campeonato, responsabilicé directamente a Zidane del mal juego y muchísimos madridistas, la inmensa mayoría de ellos, se revolvieron contra mí vía Twitter. Se revolvieron contra mí fundamentalmente por un doble motivo: porque, mal que bien, el Madrid sacaba adelante sus partidos y porque Zinedine Zidane ha ganado tres Champions seguidas. Esto último es irrebatible, Zidane ha ganado tres Copas de Europa seguidas como tre soles de grandes y se ha convertido en uno de los entrenadores más exitosos de la historia de uno de los clubes deportivos más ganadores del mundo. Sobre lo primero, lo de que el Madrid iba sacando adelante sus partidos, tampoco había demasiado margen para el debate porque era cierto: el equipo jugó mal pero ganó y acabó conquistando la trigesimocuarta Liga. Pero uno tenía que ser Mister Magoo, aquel personaje de cómic capaz de confundir una alcantarilla con la entrada del metro debido a su miopía, para no ver que aquel mal juego heredado de la mala temporada anterior no era más que el prolegómeno de otro año jugando a la nada más absoluta, una nada que puede acabar con más títulos en las vitrinas blancas pero que sigue siendo la nada al fin y al cabo.

Es curioso porque el otro día hicimos una encuesta en El Chiringuito y una gran mayoría de telespectadores culpaban directamente al entrenador del mal juego y, sin embargo, el Real Madrid ha disputado hasta la fecha cinco partidos de Liga, ha ganado tres, ha empatado uno y ha perdido otro, tiene diez puntos en la clasificación y está a uno de la Real Sociedad y del Villarreal, que han disputado un encuentro más. Entonces, ¿a qué responde esta repentina desolación? Hoy escuchaba decir a Isidoro San José en Fútbol EsRadio que las críticas hay que hacerlas cuando se gana. Hombre, si se gana como lo hacía la Quinta del Buitre, que un domingo marcaba cinco goles, al otro cuatro y al siguiente seis, es difícil criticar, pero fue incluso difícil hacerlo cuando, aún jugando muy mal, el Real iba sacando adelante sus partidos. Fue difícil y la gente, como comentaba anoche, buscó la manera de hacerme daño personal a mí buscando justificaciones estrafalarias para mis críticas, que estaban conectadas con aquello que podía ver cualquiera que tuviera ojos en la cara. Y es que al frente del equipo hay un entrenador que lo ha ganado todo, que luego se marchó dejando al equipo tirado, que lo hizo bajo el pretexto de que no podía sacarle más rendimiento a aquellos jugadores, que provocó el caos en una temporada en la que el Real Madrid llegó a tener sentados en su banquillo hasta a tres técnicos, siendo él mismo uno de los tres, y que, como no podía ser menos, ha vuelto exactamente con el mismo método de trabajo, sea éste el que sea, que tampoco lo sé muy bien.

Había quien, cuando criticaba al Zidane del último tramo del campeonato pasado, me colocaba delante del espejo: "¿No eras tú el que decía que lo importante es ganar?" Y es cierto, lo decía y lo mantengo: en el deporte profesional, lo importante es ganar. Pero si al entrenador de un equipo que tiene 400 millones de euros de presupuesto se le exige jugar mejor al fútbol, ¿no debe exigírsele con mayor motivo al que entrena a un equipo con más del doble de presupuesto? Madridistas, ¿cuál fue la última vez que os divertísteis con el Madrid? Yo creo sinceramente que, más allá de que el Real gane o deje de ganar, al equipo le hace falta regenerarse, sangre nueva, nuevas caras e ideas distintas. Zidane se fue a comprar un tresillo a Muebles La Oca porque creía firmemente que ya no podía sacarle más rendimiento a sus jugadores, que son técnicamente buenísimos. Yo creo que ahora es a Zidane, que ha ganado tres Champions, a quien no se le puede exprimir más. Ojalá me equivoque y Vinicius sea Garrincha, Asensio pegue un paso al frente, Isco resucite, Militao aprenda a jugarla desde atrás, Jovic marque dos goles en el cuarto de hora escaso que le da su entrenador y Marcelo vuelva a ser Marcelo. Ojalá. Si no, el Madrid, mi Madrid, sufrirá y yo lo haré con él. Los lugares comunes de Zizou ya no convencen. De la Felizidane hemos pasado a la excentricidane. Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio: Joan Manuel Serrat Teresa.

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