El penúltimo raulista vivo

Estos son mis principios

Siempre que pasa igual sucede lo mismo. Me niego a extraer conclusiones grandilocuentes y definitivas cuando únicamente se llevan disputadas seis jornadas de Liga. Me niego. El Barcelona era ayer un ciclón y hoy es un equipo con problemas psicológicos porque ha sido incapaz de pasar del empate contra el Mallorca en el Camp Nou; el Real Madrid era ayer un equipo en construcción y hoy es un tsunami porque le ha metido seis al Deportivo de La Coruña. Es cierto que este Depor se asemeja bastante más en defensa a las Madres Ursulinas que a un equipo de fútbol de Primera, pero resulta que cuando el Barcelona le mete cuatro, cinco o seis a alguien todo el mundo sale corriendo inmediatamente a predicar las alabanzas a los culés, y cuando lo hace el Madrid es porque el rival es blandito.

Estos son mis principos; si no le gustan, tengo otros. O la diferencia entre Barcelona y Real Madrid y el resto es muy grande siempre, también cuando golean los azulgrana, o no lo es nunca. Quiero decir que si el Mallorca hubiera empatado a uno en el minuto 22 en lugar de hacerlo en el minuto 42, casi al filo del descanso, yo creo que el Barcelona habría ganado con comodidad el partido: llegó infinitas veces a la portería de Aouate pero la pelotita no entró; los chicos de Laudrup, que eran incapaces de frenar el aluvión, se fueron a la ducha con un empate increíble, y entonces sí, entonces se lo creyeron y crecieron en la segunda mitad. Yo mismo estaría siendo muy duro con el Madrid si le hubiera pasado lo mismo que al Barcelona ayer, pero es que yo al Madrid se lo pido todo y más. Es el Real Madrid.

La LFP deberá agradecerles tanto a Valencia como a Villarreal sus servicios prestados cuando concluya el campeonato, aunque al final esto sea cosa de dos. Yo nunca he dudado de Mourinho, jamás; creo que es un entrenador extraordinario que, por primera vez a lo largo de su carrera, está sentado en el banquillo de un club de fútbol aún más extraordinario que él. Mou tiene un historial alucinante y si sigue esa progresión podría convertirse (ya lo dije ayer) en uno de los mejores entrenadores de la historia, pero la respuesta a su pregunta de si son suficientes dos Champions y seis Ligas para sentarse ahí es "no"; lo único que vale para sentarse ahí es ganar partidos jugando bien al fútbol y conseguir títulos, muchos títulos, cuantos más títulos mejor. Bienvenido sea ese 6-1 si ello quiere decir que está próxima la finalización del Escorial futbolístico. Ojalá no vuelva a ser flor de un día.

Posdata: Creo que Umberto Eco se lió después de El nombre de la rosa. Estuve a puntito de comprarme (leérmelo habría sido harina de otro costal) en su día El péndulo de Foucault, pero sinceramente me dio miedo. Espero y deseo que Mourinho me obligue a sacar tiempo de debajo de las piedras para seguir leyendo porque, hasta la fecha, la verdad es que he ido muy holgado.

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