El penúltimo raulista vivo

Esto desayunan nuestros campeones

Cómo mienten. Ramón Calderón afirmó el otro día en Telemadrid que a Guti se le ofrecería un contrato "similar" (ese fue precisamente el adjetivo que empleó, "similar") al de Raúl y Casillas. Y similar, según el diccionario, no es igual sino semejante o análogo, o sea parecido. ¿Por qué el contrato que iban a ofrecerle a Guti no era igual al de sus dos compañeros?... Muy sencillo: el propio Calderón explicó que, una vez extinguida la relación contractual entre el futbolista y el club, éste iría renovando de año en año en cuanto llegara a un número determinado de partidos jugados. Raúl y Casillas firmaron una cláusula según la cual tenían que jugar treinta partidos, y Calderón explicó que a Guti se le pedirían cuarenta, diez más. De ahí que el contrato de Guti sólo fuera similar al de sus colegas y, todo sea dicho de paso, supusiera también una patada en el bajo vientre del futbolista canterano, dejando traslucir que, efectivamente, le trataba como a una eterna promesa.

No habían transcurrido ni siquiera quince días cuando Calderón acudió a los estudios de Onda Cero y, preguntado por tan sangrante cuestión, no se le ocurrió otra cosa que negar la mayor y asegurar que al club nunca se le habría ocurrido semejante ardid. Al club puede que no, pero a él seguro que sí. Probablemente Guti le pusiera en su sitio y el presidente madridista se viera obligado a recular. Cómo se les calienta la boca. Y cómo mienten. Lo hacen con descaro, sin pestañear, como si fuera un ingrediente más del desayuno de los campeones: café, huevos revueltos, una tostada, algo de jamón, cereales y salteado de mentiras. Una bomba calórica.  Angel Torres acudió el pasado martes a Radio Marca y, en plena entrevista con Juan Manuel Gozalo, hizo pública una conversación privada con Schuster según la cual el entrenador alemán le habría confesado que conquistar la Liga ya suponía una verdadera heroicidad con la plantillita que tenía.
 
El Getafe emitió ipso facto un comunicado oficial, rebotado naturalmente por la página web madridista (está de moda esto de los comunicados oficiales, habitualmente muy mal redactados, sin las comas en su sitio, con los acentos bailando y los puntos pululando por ahí), desmintiendo que Torres dijera todo aquello. Pues lo dijo, ¡vaya que si lo dijo!... Ahí están sus declaraciones, grabaditas y a buen recaudo para quien las quiera oír. Y tras el rápido desmentido, el soniche, la mudez más absoluta y total, la callada por respuesta. ¿Quién obligó a mentir al presidente del Getafe? ¿O salió así de fábrica? ¿Se lo inventó todo o por el contrario Schuster le dijo realmente que tenía una plantilla de medio pelo? Dudo mucho que fuera Bernardo quien le obligara a desmentirse a sí mismo puesto que el alemán se jacta de no leer la prensa, ni escuchar la radio, ni ver tampoco la televisión. Sinceramente, yo no creo que mintiera la primera vez sino la segunda. Y sí pienso que, al final de una opípara cena, en la intimidad del reservado, Schuster le susurró al oído eso de "¡Angelito, tú sí que sabes!"... Y Angelito se emocionó demasiado. Y salió disparado a contarlo, como dicen las malas lenguas que hizo Luis Miguel Dominguín después de acostarse con Ava Gardner. El maestro sí mantuvo el tipo mientras que el maletilla fue corriendo a esconderse detrás del burladero. Faltan huevos en ese desayuno.
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