El penúltimo raulista vivo

Esteladas y Joan Laporta I El Respetuoso

Libertad Digital adelantó ayer la noticia de que los miembros de seguridad privada del Real Madrid tienen la orden estricta de retirar todas aquellas esteladas que sean exhibidas dentro del estadio Santiago Bernabéu; lo harán en virtud del artículo 2 de la Ley contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte. La delegada del Gobierno, Concepción Dancausa, pidió ayer sensatez, que es una virtud bastante alejada del fúbol; pero, mientras la gente que ahora mismo no lo es se vuelve de repente sensata, lo que hará el club blanco con carácter inmediato dentro de sus instalaciones (fuera es cosa de la policía) será aplicar la Ley. Supongo que eso, a lo de aplicar la Ley me refiero, pillará un poco desprevenidos a amplios sectores de la clase política catalana, tan acostumbrada a pasársela, a la Ley me vuelvo a referir, por el Arco de Trajano, pero fuera del ex-oasis las cosas suelen funcionar así.

Poco antes de que Libertad Digital anunciara que el Real Madrid no hará como el Barça, que se dedica a ir fomentando por ahí la exhibición de símbolos que pueden generar violencia, y aplicará decididamente la Ley, el ex presidente culé Joan Laporta reclamó para sí un protagonismo que por mor de las urnas ya no le pertenece y le pidió al club blanco respeto para los emblemas, insignias, distintivos o divisas de los catalanes; supongo que Laporta se estaría refiriendo a los catalanes... que piensan como él, que es un secesionista de tomo y lomo, puesto que hay cientos, miles, millones de catalanes que no se sienten en absoluto representados por ejemplo por una estelada. Aún así, que Joan Laporta salga ahora pidiendo respeto es algo así como si los Pujol aparecieran como firmantes de un manifiesto contra los paraísos fiscales.

Entre otras heroicidades suyas de menor importancia, Joan Laporta I El Respetuoso mantuvo durante dos años en el puesto de director general del club catalán a un tipo tanto o más respetuoso que él, Joan Oliver. Este caballero, que cesó cuando a Laporta le dieron una patada a seguir y no antes, dijo en una emisora de radio que los españoles éramos unos chorizos... por el simple hecho de ser españoles, y se quedó tan contento. ¿Un descuido? ¿Un desliz? ¿Un olvido?... No, qué va: cinco años después, al intentar de nuevo el asalto a la presidencia del club, Laporta incluyó de nuevo a Oliver en su candidatura, y de nuevo como director general. Que ahora Joan Laporta, que ya no manda y que ya no va a mandar, pretenda hacerse pasar ante nuestros ojos como el nuevo San Nebridio de Egara me hace recordar una frase del gran Robert Louis Stevenson: "Odio al cinismo más que al diablo, a menos que ambos sean la misma cosa".

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