El penúltimo raulista vivo

Este muerto está muy vivo

Nadie parece querer ganar esta Liga. Tal y como asegura Johan Cruyff, al "muerto" (o sea, al Real Madrid) le ha insuflado oxígeno sorprendentemente el Fútbol Club Barcelona, su mayor enemigo deportivo conocido. Es como si el profesor Moriarty le donara su sangre a un moribundo Sherlock Holmes. Y la ocasión la pintaban calva para que los azulgrana siguieran metiendo presión. Al equipo de Schuster sólo le queda la Liga mientras que el Barça está vivo en las tres competiciones y, quien más, quien menos, ya pensaba en una reedición de lo sucedido la pasada temporada sólo que justo al revés: ahora el Barcelona parecía recuperar su mejor tono mientras que el Madrid, más aún tras el durísimo golpe de la eliminación de la Champions, caía por su propio peso, alimentando serias dudas sobre la idoneidad de Schuster, otro resucitado, para el puesto de entrenador de un equipo grande, y levantando fuertes sospechas a propósito de un proyecto deportivo demasiado caro.
 
El Real ganó su partido de aquella manera, gracias a un penalti provocado por Raúl, pero durante más de media hora el Espanyol le tuvo contra las cuerdas. Para seguir azuzando a los blancos, el Barça sólo debía ganar al Villarreal pero, curiosamente, le pudo la presión en el momento más inoportuno. Siendo cierto que Cruyff, convertido en una suerte de embajador de mala voluntad, tiene la fea costumbre de salir sólo cuando pintan bastos, no lo es menos tampoco que su análisis de la situación es certero y atinado. El Camp Nou pareció por un instante el estadio Santiago Bernabéu por lo silencioso, Rijkaard y sus jugadores no supieron utilizar la ansiedad madridista, evidente para cualquiera que conozca el club, en beneficio propio, dejaron escapar probablemente su última gran ocasión y potenciaron a un rival directo en la lucha por la segunda plaza de la Liga. ¡Y todo en noventa minutos!

Es cierto que este Barça deja traslucir una excesiva Messidependencia, como si el futbolista argentino, que atesora muchísima calidad, fuera el único capaz de dotar al fútbol de su equipo de cierta mordiente y alguna coherencia. ¿Y Henry? ¿O Eto'o? ¿Y Xavi e Iniesta? ¿O Ronaldinho? A buen seguro que el persistente ruido de sables que había en Madrid desde el pasado miércoles se va a trasladar ahora hasta Barcelona, empezando por este par de banderillas que Cruyff acaba de ponerle en todo lo alto a su buen amigo Rijkaard, anticipando la marcha de un entrenador que ya está amortizado desde hace un par de años. Por mucho que siga vivo en tres competiciones, sinceramente yo no veo al Barça ganando la Champions y en la Copa se le presenta un partido de vuelta muy complicado en Mestalla. La Liga, que es un torneo mayor, podría haber sido el asidero de un proyecto tan liviano como el madridista. Así que el "muerto" culé ha resucitado al "muerto" madridista.

Posdata: Paolo Calabresi se parece al actor Nicolas Cage sólo en el blanco de los ojos. Un escalofrío me recorre el cuerpo al pensar cuántos tocomochos como éste habrán podido darle a Ramón Calderón desde que es presidente del Real Madrid. 
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