El penúltimo raulista vivo

Este artículo tampoco saldrá jamás en el Sport

Acerca del gin tonic, la bebida de moda en España, dijo una vez Winston Churchill lo siguiente: "Ha salvado más vidas inglesas que todos los doctores del país". Con la excusa arbitral por medio y su permanente e injuriosa utilización por parte de directivos, entrenadores y jugadores culés, y con el decidido e imprescindible apoyo mediático del cual ha disfrutado en contadísimas ocasiones el Real Madrid, el Barcelona ha justificado más temporadas que todos los Johan Cruyff, Leo Messi, Ronaldinho y Rivaldo del mundo juntos. Ya digo que no hay más que remojar de refilón el dedo gordo del pie derecho en la piscina de internet para acreditar cientos de casos de declaraciones de gentes vinculadas al barcelonismo, y todas enfocadas en una doble dirección: la corrupción del sistema y la utilización de dicha corrupción en beneficio del Real Madrid Club de Fútbol. Tiraré por encima de la manta de la historia, aunque tampoco es necesario retroceder a tiempos pretéritos para contradecir con datos las poéticas palabras pronunciadas el domingo por la noche por el vicepresidente Vilarrubí. Ayer mismo, sin ir más lejos, frjparen colgaba en EPRV este vídeo de valor incalculable:

http://www.youtube.com/watch?v=K-LQCHCfRd8&feature=player_embedded

Así, a vuelapluma, recuerdo por ejemplo cuando Agustín Montal y Costa, que no era precisamente un cualquiera sino un barcelonista de pro, un culé con antecedentes, hijo del mítico Agustín Montal y Galobart, vigésimo séptimo presidente del club azulgrana, pidió la inhabilitación del colegiado Ricardo Melero después de que éste se atreviera a expulsar a Cruyff. El balance de todo aquello fue de 16 personas heridas, una furgoneta de TVE quemada, la imposibilidad de que el citado Melero pudiera salir hacia el aeropuerto hasta varias horas después de finalizado el encuentro y, por último, su retirada definitiva del mundo del arbitraje. Eran los tiempos en que Nicolás Casaus, que luego pasó a la historia del fútbol español como un caballero sin mácula, dividía a los árbitros en "asociados e hijos de Plaza" (16-1-1980).

Fue tal la presión y tan virulento el hostigamiento durante toda la "era Montal", fueron tantas y tan continuadas las críticas e injurias hacia aquello que dio en definirse como "racha de favoritismo hacia el Real Madrid" sin que absolutamente nadie moviera un solo dedo para impedir aquel linchamiento en la plaza pública, que Luis de Carlos, que siempre estuvo por encima del bien y del mal y de quien se puede decir que era un hombre de consenso casi nacional, se vio obligado a abandonar una reunión de los clubes de Primera División y pedir una rectificación (que nunca llegó) por parte del club catalán. Este Montal fue, por cierto, el presidente barcelonista que recusó de por vida al árbitro Guruceta y pidió un "cambio radical en todos los estamenos del fútbol español". El Barcelona logró que el vasco fuera suspendido por 6 meses y aquello provocó la dimisión del presidente del Colegio Nacional de Árbitros. Casi hasta su muerte, acaecida en 1987 tras un accidente de tráfico, el grito "¡Guruceta, Guruceta, Guruceta!" fue empleado por la afición barcelonista contra aquellos colegiados que no satisfacían las necesidades de la parroquia azulgrana.

Continuará... 

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