El penúltimo raulista vivo

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Nada más acabar el partido contra el Sevilla, con ese 1-1 que ha puesto tan injustificadamente nervioso (el líder sigue teniendo la Liga clarísimamente de cara) al barcelonismo, Pep Guardiola hizo lo que mejor se le da, que no es otra cosa que poner una vela a Dios ("represento a una inistitución como el Barcelona y los árbitros salen a hacerlo lo mejor que saben") en el minuto tres de la rueda de prensa, y otra vela al diablo ("todos sabemos el poder que tiene el Madrid en todos los sentidos") en el minuto seis. Pretendo demostrar que ese ideario de ejemplaridad, urbanidad y buenas costumbres al que se refiere Guardiola acerca del modo en que uno debe ejercer la representación de la "institución Fútbol Club Barcelona" a propósito del tema arbitral no ha sido observado ni de lejos por la mayoría de los socios que tuvieron el privilegio de ejercer la máxima responsabilidad a nivel directivo en ese club.

Este no es, en absoluto, un trabajo de investigación; de hecho, constará probablemente sólo de dos partes (la de hoy y la de mañana) y se encuentra al alcance de cualquiera que tenga tiempo y ganas de zambullirse un rato en la red para encontra diez, cien, mil casos que contrarían las palabras del señor Vilarrubí, a la sazón vicepresidente de la institución Fútbol Club Barcelona, cuando dijo que "nosotros (por el Barcelona, supongo) no hablamos de árbitros ni calendario cuando no ganamos". Ya le anticipo a don Carlos que sus buenas intenciones llegan aproximadamente con 90 años de retraso (puesto que existen testimonios del año 1921 que dicen todo lo contrario de lo que él dijo ayer) y que, sin necesidad de irnos tan lejos en el tiempo, Gerard Piqué, actual componente de la primera plantilla culé, dijo el 10 de noviembre de 2010 lo siguiente: "Entre Madrid y Barça hay una gran diferencia a favor del Madrid. Siempre le ayudan más. Todo se centra en Madrid. Habrá que luchar contra estas adversidades".

De las declaraciones de Piqué, realizadas a finales de 2010, se infieren clarísimamente dos cosas: que en el Barcelona, tal y como todo el mundo que no proceda del planeta Xena sabe, sí se habla efectivamente de los árbitros, y que incluso se refieren a ese aspecto del juego cuando ganan y no únicamente cuando caen derrotados puesto que, salvo que el señor Vilarrubí maneje una información distinta a la mía, la Liga de la temporada 2009-2010, o sea la pasada, la ganó la institución Fútbol Club Barcelona, y lo hizo además batiendo todos y cada uno de los registros habidos y por haber, bordando el fútbol, saliéndose del mapa de la competición y forzando a su inmediato perseguidor, que acabó siendo el Real Madrid, a sumar una auténtica burrada de puntos.

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