El penúltimo raulista vivo

Están enfermos estos Tattaglia...

De entre todas las especulaciones que han surgido tras la inscripción fallida de David de Gea con el Real Madrid, la más enfermiza de todas es aquella que apunta directamente al corazón del Real Madrid, que si algo hizo fue precisamente intentar ayudar al portero hasta el último minuto, como colaborador necesario e incluso feliz y satisfecho a la hora de abortar la operación. Vamos, lo que vienen a decir los Tattaglia es que Florentino Pérez estuvo coqueteando con De Gea, cuyo deseo sigue siendo el de vestir la camiseta blanca, para hacerle al final luz de gas. La perversidad del presidente del Real Madrid que dibujan estos caballeretes, el maquiavelismo del máximo mandatario blanco que dejan entrever, dejaría así en mantillas al mismísimo John Doe, el psicópata de Seven. Eso sí, ni pío del imputado Bartomeu o de la inminente sanción de la FIFA al club blanco, que no acaba nunca de llegar.

En su análisis (tócate las narices María Manuela) de hoy en el diario Marca, Santiago Segurola hace referencia a las complicadísimas operaciones llevadas a cabo por Florentino Pérez, alabadas ahora, cuando ya han transcurrido tantos años desde entonces, pero con el único objetivo de poner a parir precisamente a la persona que las condujo a buen puerto. Lo que se trata de demostrar, y soy muy generoso al utilizar este verbo, es que si Florentino Pérez cerró los fichajes de Ronaldo o de Zidane, que eran "top", y no pudo hacer lo mismo con el de David de Gea es por el único y exclusivo motivo de que en éste último caso, el del portero del United, no existía interés real en hacerlo. Mentira. Tanto en el caso del brasileño como en el del francés la fumata blanca surgió en el último segundo; hay, incluso, quien asegura que Florentino sudó físicamente por Zinedine, y Valdano reconoció que con el traspaso de Ronaldo había recibido un Máster gratis en Negociación.

Así que el Real Madrid, que tiene dos porteros excepcionales (Keylor Navas, redescubierto de repente ahora pero ninguneado durante un año largo, y Casilla) y que, pese a ello, fue a por De Gea por una cuestión de lealtad, acaba siendo el malo de la película por haber frustrado la operación. ¿De verdad hay alguien que crea que Florentino Pérez no sabe decir "no"? ¿En serio hay quien piensa que el presidente de una de las constructoras más potentes de Europa va a estar alimentando durante tres meses un cuento chino, jugando además con el chaval, para, al final, romper adrede las negociaciones? ¿En serio le hicieron pasar a Keylor una revisión médica nocturna y le montaron en un avión hacia Manchester para distraer la atención? Y, por otro lado, ¿para distraer la atención de quién? ¿De Santiago Segurola?... Enfermos.

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