El penúltimo raulista vivo

Estamos empañados

No querría que la falsa polémica sobre las gafas italianas de diseño de Fabio Capello y el presunto fuera de juego en el gol del armario noruego John Carew del otro día me apartaran en absoluto de la cuestión verdaderamente esencial en toda esta película, y esta no es otra que el Real Madrid juega mal al fútbol; a veces muy mal. Echando la vista atrás, y siendo generoso, el equipo que dirige el italiano habría jugado, reuniéndolos todos, noventa minutos razonables de tesón y lucha. El Dorado prometido por Ramón Calderón se hace de rogar, pero no seré yo, un profano en la materia al fin y al cabo, quien le niegue al presidente la mayor. Lo único que sí digo es que he visto cadáveres de tres días que tienen mejor pinta que ese equipo, nada más.

Dicho lo cual, y habiendo dejado clara por enésima vez mi opinión al respecto, parece que Capello está indignado con un comentario que hizo alguien a propósito de la graduación de sus gafas. ¿En serio vamos a hablar de un fuera de juego? Pues parece que sí. Reconozco que no vi fuera de juego en el gol de Carew como, por otro lado, no lo vio nadie salvo, al parecer, el propio Capello. Y ayer, en un acto que habría sido más propio de su compatriota Leo Bassi que de un entrenador del Real Madrid, Fabio se puso a repartir postalitas con la jugada de uno de los goles del Olympique de Lyon. En una de las fotografías, efectivamente, Diego Armando Carew está en fuera de juego; pero la instantánea ha sido captada cuando el balón ya ha partido de la bota de su compañero, luego resulta imposible certificar lo que tan locuazmente afirma Fabio Capello.

Tres cosas más. Dejando a un lado que me parece mentira que Capello, con todo lo que se le viene encima, se dedique a repartir felicitaciones navideñas en pleno mes de noviembre, diré que, de ser cierto que el Real Madrid Club de Fútbol tiene un modernísimo sistema privado de grabación, ya podría haber repartido Capello entre la prensa la foto buena. ¿O es que acaso la otra le llevaba la contraria? Y ya puestos, ¿por qué no repartió también las fotografías en las que Carew burlaba él solito a la defensa madridista al completo? Hablando de coraje: ¿para cuándo una pizquita de autocrítica? ¿O lo dejamos todo para el mes de mayo? Sobre las gafas en cuestión, nada que añadir. A mí, efectivamente, me parecen unas gafas muy bonitas, unas lentes, como se decía antiguamente, de diseño. Y estarán graduadas, sí, pero el problema es que, con el calor de la calefacción del banquillo y el frío del campo, hay veces que a don Fabio se le empañan. Estamos empañados.

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