El penúltimo raulista vivo

Estamos a 4 de septiembre y ahí sigue Villar

Ángel Villar salió de la cárcel el 1 de agosto después de haber depositado la fianza de 300.000 euros exigida por el juez. Cinco días antes, aún desde prisión, dimitió de todos sus cargos en UEFA y en FIFA, y dos semanas después de haber abandonado Soto del Real junto a su hijo Gorka se rumoreó que también estaba dispuesto a irse de la federación española de fútbol. Pero los villaristas han demostrado un profundo desconocimiento de la compleja personalidad de su jefe; ayer, en una reunión forzada por otro admirador hasta el final de Villar (el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, que está dejándose su prestigio por el camino) Ángel Mari vino a decirle a una delegación compuesta por 9 presidentes de territoriales que verdes las habían segado y que él, como Joe Rígoli, sigue.

El villarismo, traidor e interesado, ha tratado en vano de desembarazarse de su mentor y creador, del hombre que les puso ahí y que les ha mantenido en el cargo con las grotescas maneras que se filtraron de algunas conversaciones, y el falso orgullo y la vanidad de Villar han hecho el resto. Al explosionar el caso Villar dije que en la Federación no podía quedar ni un bolígrafo que recordase al presidente, pero al minuto siguiente se hizo fuerte en el puesto ¡Arrea Larrea!, que fue el que recibió en la federación a Jorge Pérez en su primer día de colegio en Alberto Bosch. Aún tenía Larrea la desfachatez de postularse como sustituto de Villar ("Si el fútbol me quiere, aquí estoy") a través del Pravda, la revista de la federación cuya única consigna editorial a lo largo de los últimos 20 años ha consistido en regalarle los oídos a Villar.

Visto el comportamiento del villarismo y certificada la reacción del propio Villar, que, al parecer, ha pillado en fuera de juego incluso a su núcleo duro, me reitero en lo dicho: en la federación no puede quedar ni rastro de Villar, es una simple cuestión de supervivencia. Por ejemplo: al final del partido entre España e Italia, Julen Lopetegui, que no admitió preguntas sobre Villar en la víspera, sí pidió un minuto para acordarse del presidente que le puso a él... ¡también a dedo! ¿No está informado el seleccionador nacional de los delitos que se le imputan al presidente de la federación? ¿Por qué antes del España-Italia no y después del España-Italia sí? ¿Tuvo algo que ver el baño que la selección le dio a la italiana en el Bernabéu? ¿Es admisible que Lopetegui utilice el partidazo de Isco para colar una cuña de promoción de Villar? Repito: elecciones libres, reconstrucción del edificio federativo desde los cimientos y todos, desde el primero hasta el último, a la puñetera calle. Todos. Desde el primero hasta el último.

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