El penúltimo raulista vivo

Esta noche no homenajeamos a Pirri

Cuentan que, durante el partido de homenaje a José Martínez "Pirri" celebrado en el estadio Santiago Bernabéu entre la selección española y el equipo merengue, la gente no paraba de gritar continuamente "¡Hala Madrid, hala Madrid, hala Madrid!". Narrada así, de forma aislada, aquella anécdota podría ser interpretada como una absoluta falta de respeto hacia el equipo nacional, pero es que el jugador ceutí regaló tantas muestras de coraje y pundonor a lo largo de sus dieciséis años vistiendo aquella camiseta (llegó a jugar una final de la Recopa con el brazo en cabestrillo debido a una fractura de clavícula y después disputaría una final de la Copa con la mandíbula rota), que los aficionados olvidaron por un instante que aquel día, enfrente del equipo de sus amores, estaba el equipo de los amores de todos los españoles, también de ellos, y sólo acertaron a gritar "¡Hala Madrid!" Pero Pirri también fue internacional en cuarenta y una ocasiones, dándolo todo por España, aunque, desafortunadamente, sin ganar ningún título importante. Es curioso porque, revisando el historial de aquel gran capitán del Real Madrid, he caído en la cuenta de que su último partido con España fue precisamente contra Suecia en el Mundial de Argentina del 78.

Faltan todavía tres horas largas para que empiece el partido contra los suecos y me dispongo a escribir este artículo. No sé, por lo tanto, qué pasará ni cómo quedará el marcador, aunque doy por hecho que todos estamos en la próxima Eurocopa, también nuestros rivales de esta noche. Hasta Luis Aragonés, capaz de encontrarle alguna pequeña dificultad futbolística incluso a la selección de Liechtenstein, no ha tenido ningún empacho en dar por hecha nuestra clasificación. Pero el España-Suecia que se va a disputar hoy en Madrid no es un partido homenaje a ningún futbolista, y mucho menos a Pirri, que colgó las botas hace la friolera de veinticinco años. Y si el homenaje no es para un jugador de 62 años, mucho menos aún puede serlo para otro que tiene 30 y que, a buen seguro, volverá a ponerse tarde o temprano esa camiseta. Supongo que la gente tendrá derecho a patalear durante un minuto y que luego, en el transcurso de los otros ochenta y nueve, sólo se oirá el grito de "¡España, España, España!" Eso espero.

Bien pensado, estos dos próximos partidos de la selección sí pueden ser un homenaje para alguien: la afición española. Tanto en Portugal-2004 como en Alemania-2006 he podido comprobar en vivo y en directo que España tiene una afición a prueba de bombas y de disgutos. Ese es, parafraseando al propio Luis Aragonés, el auténtico y verdadero "pasillo de seguridad" del equipo nacional. Me parece que no soy dudoso al respecto y tengo la impresión de que me he ganado una merecida fama de "raulista" convencido, pero Luis no dará jamás su brazo a torcer y los demás, incluyendo al propio Raúl, no podemos tirarnos los próximos ocho meses mirando hacia el cielo a ver si por fin llueve café en el campo. Ojalá gane España por goleada. Espero que Villa marque tres golazos y Güiza otros tres. Y el miércoles que viene, también. Y deseo que nos vaya fenomenal en la Eurocopa y que la ganemos. El partido homenaje llegará, pero no será esta noche, ni tampoco la próxima, ni la otra. Hoy juega España y lo demás sobra.

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