El penúltimo raulista vivo

Está más vivo el espíritu de la golosina que su primo olímpico

Insisto en lo mismo que digo siempre: haga lo que haga, resulta imposible que el Comité Olímpico Internacional esté más desprestigiado de lo que ya está. Los Juegos se han convertido en una gigantesca y estrafalaria máquina de hacer dinero por televisión y a través de la publicidad, y hace tiempo que eso que algún romántico bautizó en su día de forma tan rimbombante como movimiento olímpico se despeñó exactamente por el mismo risco que el rigor, la seriedad y los ideales de los miembros del COI. Hay decenas de ejemplos de esto que digo y algunos de ellos ya han sido tratados aquí, de forma que no aburriré al personal citándome a mí mismo o mirando otra vez por el retrovisor para recurrrir de nuevo a los informes que ponen el dedo en la llaga de la persecución de los derechos humanos en un país, China, cuya capital, Pekín, continúa organizando como si nada las competiciones con el beneplácito de la familia olímpica.

No me sorprende que el COI se haya negado a que la bandera de España se izara a media asta tras el trágico accidente aéreo de Barajas que ha costado la vida a 153 personas; tampoco que haya rechazado la posibilidad de guardar un minuto de silencio o que nuestros deportistas portaran lazos negros en señal de luto. Nada de eso me sorprende puesto que, como ya dije antes, el COI eligió la ciudad de Pekín, la capital de un país sin democracia ni libertades, como sede de su show, y el espectáculo ha de seguir caiga quien caiga y pase lo que pase; lo manda la tele y lo recomiendan las mejores y más influyentes marcas deportivas del mundo. Desde el COI se repetirá eso de que "quien tiene pase, pasa, y quien no tiene pase no pasa", y se acabó la historia. ¿Saben lo que le preocupa hoy a Jacques Rogge?... Que Usain Bolt no dé la mano a sus rivales cuando cruza la meta porque eso atenta contra "el espíritu del ideal olímpico". ¡El espíritu del ideal olímpico!... Está más vivo el "espíritu de la golosina" que el que pretende encarnar Rogge.

Han tenido que morir 153 personas en Madrid para que algunos atletas españoles, que al parecer sólo fueron allí a correr, nadar, lanzar y pedalear, se salten a la torera las recomendaciones del COI y hayan competido con un distintivo negro. Así, por ejemplo, los nuevos campeones olímpicos Echávarri y Paz han competido con un brazalete en recuerdo de las víctimas de Barajas. ¿Ha pasado algo?... No ha pasado nada. ¿Qué habría sucedido si Rafa Nadal, tras recoger su medalla de oro, hubiera criticado la falta de libertades en el mundo?... No habría pasado nada. Bueno, en realidad sí que habría pasado: Nadal habría cruzado la línea que va del deportista al mito. No me sorprende nada de lo que haga o diga el COI porque es difícil caer más bajo. Lo que sí me sorprende es que Alejandro Blanco, a quien valoro en lo personal y de quien reconozco su labor al frente del COE, diga que las críticas al COI por haber elegido Pekín no han sido nada justas. Ya hablaré con él cuando acabe el show, se apaguen las luces de neón y dejen de emitir las teles.
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