El penúltimo raulista vivo

Esperando al cisne escocés

En Mourinho, los secretos de su éxito, Nuno Luz y Luís Miguel Pereira dicen que "en la mayoría de las ocasiones las intervenciones públicas de José Mourinho, más o menos polémicas, tienen un único objetivo: la defensa intransigente del grupo". Y cuentan que, cuando en la Premier se produjo una situación similar a la actual, con el Manchester recortándole la distancia al Chelsea, un periodista le preguntó en la sala de prensa sobre si tenía miedo por la proximidad del rival, a lo que Mourinho respondió lo siguiente: "Para mí, la muerte de un cisne en Escocia, debido a la gripe de las aves, es lo que me impresiona. Estoy más preocupado con esa situación que con el Manchester United. Eso ha sido dramático en los últimos días y tal vez tenga que ir a la compra con máscara". En aquella ocasión habló con socarronería para defender intransigentemente a su grupo y ahora ha decidido callar exactamente por lo mismo.

Si me dan a elegir, yo, aunque este Barcelona sea indiscutiblemente más rival que aquel Manchester y la situación del entrenador portugués no tenga tampoco nada que ver aquí, prefiero al Mourinho del cisne escocés que al Mourinho del silencio stampa, aunque probablemente él también se sintiera más arropado en ciertas cuestiones en el Chelsea que en el Real Madrid. El hecho de que salga Miguel Pardeza, que es la ecuanimidad y el fair play personificados, a decir que quieren luchar en las mismas condiciones de trato no significa más que la "defensa india de rey" del portugués ha obtenido sus resultados y que el club efectivamente se ha dado cuenta de que ellos no pueden callar, como ha sucedido durante los últimos 50 años, mientras Rosell, Freixa o Villarrubí parapetan a Guardiola.

¿De qué se queja el Real Madrid?... No se queja de que el árbitro haya influido en el resultado, tampoco del mal juego exhibido ante el Villarreal ni de sus reacciones fuera de tono. El Real Madrid, como hace siempre, asumirá el castigo que corresponda a Mourinho, Faría, Özil, Ramos, Pepe y quien haga falta, y saldrá a jugar el próximo partido con el filial si ello fuera necesario. El club blanco no se queja de eso, no, sino de la apabullante y cínica doble vara de medir aplicada por el ínclito Paradas ante dos acciones similares: con el Barcelona, en Pamplona, haciendo de voyeur, y con el Real Madrid, en Villarreal, imitando a Billy el niño. Rui Faría, que fue justamente expulsado en las tres ocasiones anteriores, jura por sus hijos que el miércoles estaba aplaudiendo a Cristiano y no metiéndose con el árbitro. Y del mismo modo que comprendo que Victoriano Sánchez Arminio, que está puesto ahí por el ayuntamiento de Villar, pase de todo, entiendo también que el Real Madrid, como hacen Rosell, Freixa y Villarrubí cada dos por tres, monte ahora la mundial. De ahí el silencio de Mourinho. De ahí que debamos seguir esperando por ahora a nuestro buen amigo el cisne escocés.

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