El penúltimo raulista vivo

Esperando a Godot y, ya de paso, también a Vinicius

Hoy he leído un (como todos los suyos) interesante artículo de Jesús Sánchez en el diario Marca a propósito de la conversación entre Benzema y Mendy sobre Vinicius poco antes de empezar la segunda parte del partido de Champions contra el Borussia Mönchengladbach. Nos pide Jesús que nos pongamos en el lugar de un chaval de veinte años que juega en el Real Madrid: "Piensen cuando ustedes tenían veinte años. Piensen, si tienen hijos, que Vini podía ser el chico que va a comer la paella de los domingos. Piensen, en definitiva, que es un crío y que los futbolistas son seres humanos". Vayamos por partes: aunque a alguien pueda parecerle imposible yo también tuve veinte años, incluso diecinueve. Yo era muy malo jugando al fútbol pero tenía amigos que jugaban muy bien, muy por encima del nivel medio de cualquier chico de esa edad. Al que mejor jugaba de todos nosotros, que era un espectáculo, jamás se le pasó por la cabeza dedicarse profesionalmente a ello porque sabía que nunca llegaría más allá del fútbol regional. Mucho menos se le pasó a ninguno de mis amigos de veinte años, que también tuvieron diecinueve, llegar a Segunda. Menos aún rozar la Primera: ¿Jugar en el Real Madrid? ¿Estás de broma?...

Porque, admirado Jesús, el Real Madrid Club de Fútbol es, como tú bien sabes, la élite de la élite a nivel mundial. Ojo, no digo que sea la élite a nivel nacional o europeo, no; a un futbolista del Real Madrid se le exige siempre ser el mejor del mundo porque la exigencia del club va acorde con sus objetivos, que no son títulos regionales ni de segunda fila sino la Liga, la Copa de Europa, el Mundial de Clubes... ¿Sabes por qué es imposible que veamos a Vinicius como veríamos a ese chico que va a comer paella a casa los domingos? Te lo voy a decir: porque yo no he conocido nunca a un chaval de veinte años al que Audi le haya prestado gratis un A7 Sportback cuyo precio es de 68.192 euros sin extras. El día que Audi prestó los coches lo único que tuvo que hacer este crío de veinte años fue decir "quiero ese y en gris Manhattan". Se subió y, hala, ancha es Castilla. Vinicius tiene ese y otros privilegios similares porque juega en el Real Madrid, y juega en el Real Madrid porque se le presume una calidad infinitamente superior a la del resto. No veo yo Vinicius comiendo paella pero, si lo hiciera, si le gustara la paella, seguro que no la comería en casa sino que iría a Samm o a Casa Benigna. ¿Y sabes qué? Probablemente no le cobrarían porque es futbolista del Real Madrid. De modo, querido Jesús, que Vinicius es un chaval de veinte años, sí, pero no es cualquier chaval de veinte años. Yo no tengo hijos pero pregunta por ahí a sus padres si a sus retoños adolescentes les prestan un A7 Sportback durante todo un año.

Luego Jesús Sánchez dice que a Vinicius le falta gol, pausa en ocasiones, aprender a asociarse, entender algo más el fútbol y mucha regularidad en el rendimiento: yo creía que el artículo era para defender a Vinicius pero ya veo que no porque si a un jugador de la primera plantilla del mejor club deportivo de la historia le falta gol, pausa en ocasiones, aprender a asociarse, entender algo más el fútbol y mucha regularidad lo que no acertó a comprender demasiado bien es qué narices hace en el Real Madrid. Dice Jesús que, al jugar en un club como el merengue, a Vinicius no se le pasa ni una y en esto no estoy demasiado de acuerdo, la verdad. ¿Sabes a quién no se le ha pasado ni una? Por ejemplo a Brahim, que tiene veintiún años y lo han cedido al Milan. Por ejemplo a Takefusa Kubo, que tiene diecinueve y está en el Villarreal. Ceballos es un pelín mayor, tiene veinticuatro, pero está en el Arsenal desde hace dos, así que llegó allí con veintidós. Veintiún años, diecinueve, veintidós... y todos fuera del Real Madrid. Martin Odegaard, que tiene veintiuno, se marchó primero al Heerenveen, luego estuvo en el Vitesse, más tarde recaló en la Real Sociedad y, entonces sí, una vez testado, volvió al Real Madrid. Veremos qué pasa con Brahim o con Kubo, yo creo que Ceballos lo tiene en chino, ¿y sabes por qué, Jesús? Fácil: porque el Real Madrid nunca espera a nadie... salvo a Vinicius, que llegó aquí en 2018, con diecisiete años. A Vinicius, que según tú es "caza mayor" y que no tiene gol, le falta pausa, no sabe asociarse, no comprende el juego y tiene que ser más regular, le lleva esperando el madridismo desde hace tres largos años. Por el potencial, que decía anoche Paul Tenorio.

A Raúl nadie le esperó, la segunda que tuvo fue para adentro. Y contra el Atleti. A Casillas tampoco tuvieron que esperarle porque las sacaba todas. Con Butragueño, Míchel, Sanchis o Martín Vázquez no hizo falta tener paciencia. Y por supuesto que a Vinicius no se le pide, como dices tú, que sea Maradona, Messi, Cristiano o Neymar, y mucho menos que sea una mezcla de todos ellos. Yo creo que el madridismo se conformaría con que Vinicius tuviera en sus botas la mitad de la calidad de cualquiera de esos jugadores, sólo la mitad. A Pedri no va a hacer falta esperarlo, ni a Ansu Fati. Hay algo histórico y novedoso en todo esto, y ya es complicado tratándose de un club que tiene 118 años de historia: jamás se tuvo tanta paciencia con un jugador como ahora con Vinicius, nunca. Y mientras el madridismo ve las diabluras de Brahim en Italia o los lujos que se tira Kubo en el Villarreal, aquí se sigue esperando a Vinicius. Y a este paso se nos va a pasar el arroz de la paella. Y el arroz duro, Jesús, como que no.

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