El penúltimo raulista vivo

Espanyol: la oposición más dura al barcelonismo

Me encanta Daniel Sánchez Llibre. Le llama al pan con tomate, pan con tomate, y tonto a las tres al que lo es. Y, por cierto, no comparte mesa y mantel con quien le ha faltado reiteradamente al respeto. Se podría decir que el presidente del Espanyol se ha quitado la máscara y, liberado, ya no tiene por qué seguir haciéndole el caldo gordo de cultivo, que es lo que le hizo Florentino Pérez a Joan Laporta el otro día en Madrid con motivo de la entrega a la capital de España de la Champions League, a quien le cae como una patada en el bajo vientre. Es verdad que F.P. llegaba forzado por las circunstancias de su antecesor en el cargo, pero a mí me sobró tanta representación institucional y tanta palmadita en la espalda. ¿Qué pintaban allí Raúl, Cristiano y Kaká?... Todavía tuve que oír el otro día a Ramón Calderón, el "cerebro gris" de toda esta operación, decir que ese fin de semana sería una fiesta: que levante la mano el madridista que quiera ver al Barcelona disputando una final europea en su estadio.

En cierto sentido, D.S.L. se dedica a hacer en Cataluña lo que el Real Madrid no se atreve a hacer en España por eso del protocolo, la etiqueta y los buenos modales. El Espanyol es la oposición más dura al barcelonismo tanto dentro como fuera del terreno de juego, y ahí está su presidente para corroborarlo. Florentino y Valdano se saben de memoria que el tenedor va a la izquierda, y la cuchara y el cuchillo a la derecha, pero les falta arrestos para plantarle cara a un tipo que va diciendo libremente por ahí que el Real Madrid es el club del pelotazo. Dani, como le llaman sus amigos, tiene sin embargo los redaños suficientes para cantar a los cuatro vientos que él prefiere comerse de pie un perrito caliente antes que tener que pasarle hipócritamente la sal a quien hace todo lo posible por debajo de la mesa para provocar la desaparición del club que preside. Porque en la República Independiente del Barça no cabe el Espanyol de Barcelona.

Por cierto que Xavi, ese caballero, ese gentleman, se ha convertido de repente en el presidente del Comité de Salvación del Buen Fútbol. Juez y parte azulgrana, por el despacho del pequeño Maximilien François Marie Isidore de Robespierre van pasando todos y cada uno de los rivales del Barcelona, y él los va calificando y poniéndoles el sello real: "este sí juega al fútbol, este no, este sí, este no"... Será pura coincidencia pero el caso es que el Comité le pone sistemáticamente las orejas de burro a aquel equipo que decide dejar de admirar el juego culé para pasar de una vez por todas a la acción. ¿He dicho ya que me encanta Daniel Sánchez Llibre?... Pues ahora digo que, pese al suspenso de Xavi o quizás debido precisamente a ello, Mauricio Pochettino me pareció anoche un pedazo de entrenador, un tipo que planteó el partido que le duele a este Barcelona: hay que ver cómo se ponen los culés para un equipo que no les sale voyeur... ¡Insignia de oro y brillantes del Real Madrid para el presidente "periquito" ya!... Y que tome nota Mourinho.
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