El penúltimo raulista vivo

Español

Me hace gracia Mauricio Pochettino cuando dice que se juegan el orgullo de una ciudad dividida. Tal y como explicó certeramente el profesor Amando de Miguel en su artículo titulado Los nombres divertidos de las cosas, el Real Club Deportivo Español de Barcelona se acostó una noche siendo Español y se levantó a la mañana siguiente siendo Espanyol porque de lo contrario no podía cobrar las subvenciones de la Generalidad. Un ciudadano extranjero que acabara de poner pie en tierra española por primera vez en su vida podría extraer la errónea conclusión de que cuando el técnico periquito habla de la división futbolística de la ciudad condal es porque Barcelona y Español, o Espanyol para que Dani pueda cobrar como Rosell, están al cincuenta por ciento, cuando evidentemente no es así. Desde fuera siempre he tenido la impresión de que el Espanyol era un club de fútbol acosado, perseguido deportivamente y, a las pruebas de lo escrito por De Miguel aquí mismo me remito, arrinconado desde el punto de vista institucional.

No sólo son divertidos los nombres de algunas cosas, en este caso el de un club de fútbol, sino también sus orígenes. Parece que al Español le bautizaron así porque todos sus jugadores eran catalanes o del resto de España, en contraposición con algunos clubes formados en su mayoría por extranjeros, como era el caso singularísimo del Fútbol Club Barcelona; de hecho Angel Rodríguez Ruiz, fundador y primer presidente españolista, nació en la ciudad condal mientras que de todo el mundo es sobradamente conocido que el fundador culé, Hans-Max Gamper Haessig, conocido popularmente por estos lares como Joan desde mucho antes que la Generalidad impusiera cambiar el nombre para poder cobrar la subvención, nació en Winterthur, a escasos cien metros de la Avenida Diagonal.

Hay más mitos, por ejemplo el de la cantera. Pochettino tiene una historia muy curiosa: a Bielsa le encargaron fichar jugadores jóvenes cuando empezó a entrenar; lo que hizo fue dividir Argentina en 70 partes e ir recorriéndolas en coche para preguntar por los mejores de cada pueblo; el mejor de Murphy, en la provincia de Santa Fe, era Mauricio, un espigado chavalín de 13 años cuya casa fue literalmente asaltada a las tres de la madrugada para que el "loco" pudiera echarle un vistazo. Por eso, y porque al Espanyol no le queda otra para subsistir, a Pochettino le gusta tanto trabajar con la cantera: Amat, David López, Manu Molina, Javi López, Álvaro Vázquez, Márquez, Dídac, Ruiz, Baena, y antes que ellos Chica, Corominas, Jarque, Tamudo, Hurtado... Sant Adrià sí que funciona aunque El Mundo Deportivo y Sport lo destacen poco o directamente nada. Ya se sabe, las subvenciones...

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