El penúltimo raulista vivo

España, la más limpia

La cara de Luis Aragonés, justo en el preciso instante en que el seleccionador nacional (¡aún no ha dimitido!) recibió el premio al Juego Limpio en la macrofiesta –¡yupiii!– de la FIFA, era un auténtico poema, pero uno bien triste; por ejemplo, ése de Juan Ramón Jiménez que dice lo siguiente: "no comprendo por qué, niña, / te causan horror los muertos...; / eres joven y eres bella: / ¿no te gustan los espejos? [...] Me da pena cuando veo / en la alegre primavera / algún arbolillo seco". Me apetecía a mí ver a Luis con el frac, que es la prenda que se pone uno en el Burj al Arab, el hotel más lujoso del mundo, cuando de comerse las uvas se trata. Porque esto del FIFA World Player no supone más que anticipar un poquito el 31 de diciembre, algo así como la ceremonia de las uvas futbolísticas, la celebración del trabajo bien hecho y el consiguiente aplauso a todos aquellos que sacaron buenas notas.

Pero Luis no se puso el frac, ni siquiera apareció con esmoquin, sólo aceptó colocarse un traje. Al seleccionador nacional (¡todavía no se ha ido!) no debió sentarle demasiado bien que le sacaran de su prolongado estado de hibernación. Eso, añadido al hecho de que el premio al Fair Play debe ser algo así como un premio de consolación para el graciosete del grupo, ése que siempre pone la música mientras el otro se lleva a la chica, produjo en Luis (¡ahí sigue amarrado!) la típica cara del niño al que acaban de introducirle por la fuerza en la boca una cuchara sopera con aceite de ricino. Que es, por otro lado, más o menos la única cara pública que se le conoce a Luis (¡nadie le ha echado!) desde que es Luis. O sea, cara de ajo.

Pocas horas antes de que se entregaran los premios, incluido el nuestro, el del graciosete, la FIFA hizo oficial el ranking de todas las selecciones nacionales. España ha acabado el año 2006 en decimosegunda posición, seis puntos por debajo de Camerún y cien por encima de Ucrania. Imagino que algo de todo esto tendrán que decir en el número de enero del Pravda federativo. Ya me imagino el titular: "La todopoderosa Brasil sólo nos saca cuatrocientos puntos" o "A doscientos puntos del top five mundial". Supongo que la lectura del portavoz federativo, el admirable y nunca suficientemente valorado Jorge Carretero, será la habitual en estos casos, la marca de la casa: "Quedan once puestos por remontar". Jugamos mal, pero por lo menos jugamos limpio. La chica es para el otro, pero nosotros somos simpatiquííísimos.

A continuación