El penúltimo raulista vivo

Esos pequeños detalles

Habría que ser muy idiota para negar que el Barcelona juega muy bien al fútbol. Es imposible no jugar muy bien al fútbol y ganar Champions y Liga en la misma temporada. Lo que sí he dicho es que hay otras formas de jugar muy bien al fútbol. Ha habido muchas veces en las que, con Mourinho en el banquillo, el Real Madrid ha rozado la perfección. El otro día, por ejemplo, jugó unos primeros 45 minutos insuperables. A nadie escapa que, tras alabar la heroicidad temprana del Levante, Barcelona y Real Madrid volverán a competir por todos los títulos, y que probablemente sean los pequeños detalles, aquellos más insignificantes y que suelen pasar desapercibidos, los que decidan al final el nombre del campeón. Guardiola, como le ocurre a Mourinho, es un entrenador fantástico, un hombre obsesionado por el fútbol y que se distingue por trabajar y tener bajo control hasta el último de los pequeños detalles.

Hablemos de los pequeños detalles. Con Mourinho, por ejemplo, el Real Madrid ha ganado en competitividad y agresividad, que no violencia. La dureza de este equipo es achacada, yo creo que con razón, al trabajo de su entrenador. Se ha llegado a decir que Mourinho había cambiado a Xabi Alonso, que había transformado a un buen tío en un jugador al borde de un ataque de nervios. Se ha llegado a escribir que Mourinho pedía a tal o cual jugador (¡y dependiendo de su nacionalidad incluso!) que presionase al árbitro. Se ha llegado a decir y a escribir que Mourinho había convertido a Iker Casillas en un ogro. Mourinho por aquí, Mourinho por allá... Mourinho detrás de todos y cada uno de los detalles, incluso detrás de los más insignificantes, que, como escribía un poquito más arriba, creo que acabarán inclinando la balanza a favor de un lado u otro.

El caso es que a Mourinho se le relaciona siempre con los pequeños detalles negativos y a Guardiola con los pequeños detalles positivos. Basta que se produzcan dos o tres expulsiones seguidas, (da igual la justicia o injusticia de las mismas), que un jugador se dirija airadamente a un árbitro en otras dos o tres ocasiones o que repitan el mismo discurso al final de un partido para que se establezca rápidamente un nexo de unión entre esos hechos y la mente diabólica de José Mourinho, que está detrás de todo. Puede ser. Es probable. Pero, ¿y Guardiola?... Guardiola también está detrás de todo, no deja lugar a la improvisación y prepara hasta el último de los detalles. ¿No sería lógico pensar que si Mourinho está detrás de esa actitud más agresiva de sus jugadores, Guardiola también lo esté detrás de las provocaciones de los suyos?

Lo que pasó el sábado en el campo del Barcelona no es la primera vez que sucede. Hace dos días pasó que Cesc, que por lo que se ve está muy integrado, provocó a Kanouté, y éste reaccionó con agresividad. Pero ya pasó con Özil, otro tipo tranquilo, y Villa. O con el propio Mourinho y Vilanova: mis compañeros Jesús Alcaide y Carlos Carbajosa publicaron en El Mundo que el segundo entrenador culé había insultado gravemente a los suplentes del Real Madrid. ¿Es posible que Guardiola les haya dicho a sus jugadores que cuando pinten bastos traten de sacar de quicio a sus rivales?... Yo creo que es altamente probable. ¿Es posible que Guardiola les haya pedido que finjan y se revuelquen por el suelo para sacar tajada?... Me parece que sí. El contenido de lo que Cesc le dijo a Kanouté es irrelevante en este caso; lo cierto es que el jugador del Sevilla perdió la cabeza y se fue a por el futbolista culé. Y no es ni la primera, ni la segunda, ni la tercera ocasión que sucede algo similar. Me juego pajaritos contra corderos a que Mourinho ya está trabajando en ello. Puede que Guardiola tenga que inventarse otro truco porque éste ya se lo han pillado.

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