El penúltimo raulista vivo

Esos dos puntitos del mes de enero

No creo que a nadie le quepa la menor duda de que esta Liga se la van a llevar el Barcelona o el Real Madrid. Incomodará un poco el Valencia, quizás apriete al final el Sevilla, pero esta Liga, y al paso que vamos también las siguientes, será un mano a mano entre los dos grandes. Ya lo está siendo. El vigente campeón camina con paso firme ante la atenta (y crítica) mirada de su entrenador mientras que el Madrid le vigila de cerca, otorgándole un par de metros o tres de ventaja pero no más. Los partidos contra el Tenerife y el Mallorca fueron un par de entrenamientos con árbitro: el Barcelona, que fue peor durante media hora, pasó luego por encima del equipo de Oltra, y el Madrid tuvo con el de Manzano muchos menos problemas de los que estaban inicialmente previstos. El Real ha convertido su estadio en un auténtico fortín, y eso es bueno porque, tal y como está la cosa, hay quien ya se ha lanzado hacia la calculadora para después anotar como decisivo el 11 de abril.

El mano a mano está más o menos claro, y ahora mismo tampoco entra dentro de los planes que ninguno de los dos equipos se dispare en la clasificación, de forma que todos y cada uno de los puntos en disputa se echarán al final de menos o servirán para hacerse con el título. Ahí, justamente ahí, es donde le duele. Porque a mí sí me pareció muy significativo lo que ocurrió hace una semana en Pamplona, un campo que últimamente no se le ha dado nada mal al Madrid. José Antonio Camacho, un madridista de pura cepa que ahora dirige al Osasuna, se pilló un rebote monumental después del 1-0 de Riazor. Algo vería él (entrenador de un equipo que al final también tendrá que echar mano de la calculadora pero para no bajar a Segunda) en esa derrota para salir como salió en rueda de prensa diciendo que a lo mejor lo que pasa es que no sabe transmitirle a los jugadores que hay que salir a ganar todos los partidos. El Depor de Lotina es una de las revelaciones del campeonato, teóricamente Osasuna iba allí a morir por la patria, pero a Camacho no le gustó la actitud de sus futbolistas porque sabe perfectamente que al final puede echar en falta el maldito puntito de La Coruña.

Pues al Madrid le puede pasar exactamente lo mismo al final de la Liga con los dos puntitos de Pamplona. No sé por dónde leí que desde el club no se le daba excesiva importancia al hecho de ir por detrás del Barcelona, y lo que me llamó especialmente la atención es que se decía que casi preferían ir por detrás para evitar el desgaste. Giulio Andreotti dijo en una ocasión que lo que desgastaba de verdad a un político no era tener el poder sino estar en la oposición. Pues eso. Lo que en el fondo desgasta a un club que está acostumbrado siempre a ir el primero es ir el segundo. El Real Madrid tendría que perseguir con ansia el liderato desde la primera hasta la última jornada. Como no tuve ocasión de decirlo hace siete días, lo digo ahora: se perdió una ocasión perfecta de pasar al Barça en la primera jornada del año 2010, pero el 0-0 no molestó especialmente a nadie e incluso se dio por bueno. En Pamplona faltó ambición de campeón. Habrá que esperar hasta el 16 de mayo para saber si no se echarán de menos esos dos insignificantes puntitos del mes de enero.
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