El penúltimo raulista vivo

Ese zigzagueante trocito de la marca España...

El 11 de junio, en León, y el 5 de septiembre, en Oviedo, se repitió la misma escena: pitos a Piqué, jugador del Barça, internacional español y uno de los apóstoles del derecho a decidir... la independencia de Cataluña. Y la reacción de Sor Del Bosque fue exactamente la misma en ambos casos: el seleccionador justificó la indefinición del chico (que muchos aficionados interpretan que seguirá los pasos de Guardiola y Xavi y atacará a España cuando cuelgue las botas) e insultó a los aficionados (pocos o muchos) que decidieron mostrar su desacuerdo con Gerard. Lo del fin de semana ha sido apoteósico porque a los pitos a Piqué, la consiguiente defensa de Del Bosque y los ya casi tradicionales insultos a la afición se sumó además la lamentable imagen de ese zigzagueante trocito de la marca España saliendo a altas horas de la madrugada de un garito de Gijón con los ojos vidriosos entre gritos de "¡borracho, borracho, borracho!"...

La explicación de Sor Del Bosque, tendente como siempre a empeorar las cosas, fue psicodélica: "Tenía permiso para salir"... ¡Acabáramos!... ¿Alguien se imagina que, después de todo lo sucedido, el jugador se hubiera descolgado a hurtadillas desde la ventana de su celda con una liana hecha a base de trozos de toalla al objeto de mamarse a escondidas?... El seleccionador nacional español llamó impresentables a los aficionados españoles que pitaron a Piqué y, luego, se fue a dormir al convento. No es de extrañar la reacción de Vicente puesto que, como dije el otro día, la Asamblea Nacional Catalana le eligió no hace mucho como cabeza de cartel propagandístico con el único objetivo, supongo, de convencer a los turistas de que si él, un tío de Salamanca, defendía públicamente sus tesis era por la sencilla razón de que la verdad y la justicia estaban decididamente de su lado.

Lamentable, querido Del Bosque, es que en el Camp Nou se organice un akelarre independentista y tú aguantes, inconmovible y, aparentemente, falto de ese líquido rojo (éste sí) al que conocemos popularmente como sangre, como una estatua de sal gorda mientras se acosa a tu Rey y se insulta a tu himno nacional. Lamentable, admirado Del Bosque, es que te alinees del lado de quienes sostienen que Cataluña no es un irremplazable, insustituible e irrenunciable pedazo de la nación española. Lamentable, estimado Del Bosque, es que el diario As, que como diría mi amigo Manuel Esteban "bebe por ti los vientos" editoriales, sugiera hoy que a lo mejor cambiáis Bernabéu por animal de compañía para que así el personal no la tome con tu chiquitín el 14 de noviembre ante Inglaterra... ¿Por qué no lleváis el amistoso a Barcelona? ¿O a Bilbao?... Atreveos. Dad el paso de una puñetera vez. Porque a lo que se ve "dimitir" continúa siendo para vosotros un nombre griego.

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