El penúltimo raulista vivo

Ese señor de marrón de la Federación

El gran Miguel Gila solía decir cuando contaba la surrealista historia de su vida con aquella chispa genial que le caracterizaba que ellos eran nueve hermanos, su papá, su mamá y un señor de marrón a quien no conocían absolutamente de nada pero que estaba siempre en el pasillo y solía echarse por allí las siestas. Pues bien, Fernando Hierro es precisamente ese señor de marrón de la Federación Española de Fútbol, el señor que va a dormir las siestas en el pasillo de la Ciudad del Fútbol, y eso a pesar de que nadie le conozca. Porque, excepción hecha de su fenomenal historial como futbolista, lo cierto y verdad es que nadie comprende qué méritos ha podido hacer el malagueño para ocupar una plaza que, para más inri, es de reciente creación.

La renovación no puede ser nunca suficiente justificación. Angel Villar, que jamás ha tenido director deportivo a lo largo de su inacabable, soporífero y grisáceo mandato, va a nombrarlo precisamente ahora, cuando todavía quedan nueve meses para que empiece una Eurocopa en la que todavía no sabemos si vamos a estar o no a estar presentes. La verdad es que tampoco hacía falta esperar hasta el nombramiento de Hierro para saber que a Luis le queda la información del tiempo de un telediario reducido, pero es que han ido a colocarle un director deportivo precisamente a uno de los entrenadores que en más ocasiones y de forma más contundente y más gráfica se han manifestado en contra de esa figura.

Existe la impresión generalizada de que Ruiz Hierro es el hombre de marrón designado por Villar para darle la patada a Luis si España no consigue la clasificación o si finalmente la logramos y el resultado es el que todos nos tememos, para luego sustituirle por otro seleccionador más jóven y que haga menos cortes de mangas.  Puede que lo mejor para nuestra selección hubiera sido que la federación nombrara a Hierro, Luis Enrique, Botubot o el ratón Ayala, si es que verdaderamente se consideraba imprescindible cubrir ese puesto, después de la Eurocopa y no antes, con otro seleccionador y no con éste, en una situación radicalmente distinta a la actual. Año nuevo, vida nueva, en realidad. De esta forma, Luis, que ya recela hasta de su propia sombra, lo hará también de la sombra de Villar, que desde hoy es Hierro, ese señor de marrón que está en el pasillo durmiendo la siesta.

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