El penúltimo raulista vivo

"Escriba usted otras dos cartas"

Recibido. Cuando Mijatovic afirmó el otro día que por fin habían detectado el verdadero problema del Real Madrid, lo que en realidad estaba queriendo transmitirnos a todos era que el problema del Real Madrid y, por supuestísimo, del actual Real Madrid, se venía arrastrando desde la etapa de Florentino Pérez, y que ellos, los "nuevos", estaban dispuestos a solucionarlo todo metiendo la tuneladora hasta el fondo del vestuario galáctico. El problema no es Emerson sino Beckham. Al fin y al cabo Emerson no se mete con nadie, mientras que Beckham tiene la fea costumbre de ir por el mundo vendiendo camisetas. Recibido.

Es como la historia de la carta. El máximo responsable de la CIA recibe en su despacho al que va a ser su sustituto. El novato le pide un consejo a su antecesor en el cargo y éste, a cambio, sólo le entrega dos cartas. "Cuando tenga usted muchos problemas y ya no sepa cómo solucionarlos, abra la primera carta. Cuando los problemas regresen, que regresarán, abra la segunda carta". El nuevo responsable de la CIA empieza su mandato pero, tal y como le advirtiera su antecesor, llega un momento en el que los problemas le obligan a echar mano de la primera de las dos cartas. En ella puede leerse lo siguiente: "Écheme a mí la culpa de todo". Eso funciona durante un tiempo aunque, al final, los problemas se recrudecen y al director de la CIA no le queda más remedio que abrir la segunda carta. En ella puede leerse lo siguiente: "Escriba usted otras dos cartas".

Ramón Calderón acaba de abrir la primera de las dos cartas, aunque no creo que se la haya entregado Florentino precisamente. La nueva versión de los acontecimientos, redactada deprisa y corriendo no vaya a ser que la jueza decida antes de tiempo, consiste en que, tras incorporar a la primera plantilla a Emerson, Diarra, Cannavaro, Marcelo, Van Nistelrooy, Gago, Higuaín y Reyes, y colocar además a Fabio Capello al frente del equipo, siguen detectándose todavía algunos ligeros restos galácticos que hay que eliminar como sea.

Habrá quien diga que Beckham es un futbolista mediocre que nunca debió fichar por el Madrid. Habrá quien afirme todo lo contrario. Habrá también quien opine que a Beckham sólo se le da bien la autopromoción. Habrá, incluso, quien le encuentre feo. Es bien conocido que de fútbol y de medicina todo el mundo opina. Sin embargo existen dos cosas incuestionables. La primera es que, al conseguir que Beckham cediera el cincuenta por ciento de sus derechos de imagen al club, Florentino Pérez hizo el negocio del siglo. La segunda tiene que ver con Calderón quien, hace sólo cuatro días, volvió a insistir en que el inglés se jubilaría aquí. Otra promesa incumplida. Otra carta por abrir.

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