El penúltimo raulista vivo

Entre tee y tee

Dice Pellegrini que entiende muy bien a Guti cuando nos manda a todos a recoger amapolas al campo porque hay muchas veces que los periodistas les ponemos falsamente por mentirosos. Y sin embargo hubo que esperar dos meses, sesenta días al cambio, para que el entrenador chileno del Real Madrid confirmara veladamente que sí, que Guti estaba castigado. ¿Y por qué castigó Pellegrini a Guti?... Miguel Angel Díaz, uno de los periodistas que maneja más y mejor información de lo que sucede dentro de ese vestuario, dijo hace tiempo que el jugador había mandado muy lejos, y no precisamente a recoger amapolas, al entrenador durante el descanso del famoso partido de Copa contra el Alcorcón, el del desgraciado 4-0. Yo no sé lo que pasó, pero, en este caso concreto, pongo la mano en el fuego por mi compañero y no me fío ni un pelo de lo que digan o dejen de decir al respecto Pellegrini o Guti. Creo que ambos discutieron y pienso que por eso el chileno decidió pasarle factura al futbolista.

Puede que una de las pocas verdades que dijera Ramón Calderón a lo largo de toda su presidencia fuera precisamente cuando llamó "eterna promesa" a Guti; luego trató de desmentirse a sí mismo y lo estropeó aún más, pero en aquella ocasión no mintió. Es cierto: nos hemos tirado diez largos años esperando a que Guti arrancara, dándole vidilla por lo que intuíamos que tenía dentro de la cabeza y en los pies, intentando pillarle su lado bueno, y al final de toda esta escapada habrá que claudicar y acabar reconociendo que Guti ha explotado como polemista, fiestero, modelo de peluquería y golfista, pero no como jugador de fútbol; eso sí, entre tee y tee, el canterano nos ha trazado una muestra demasiado difuminada del fútbol que se presumía que llevaba dentro. El otro día, a pregunta precisamente de Miguel Angel Díaz, Guti se salió por la tangente y respondió con muy malos modos a la cuestión de si se había planteado salir del Madrid en diciembre. Y es ciertamente curioso porque a Michael Robinson sí le reconoce que quiere dejar Madrid y que se iría al Inter con los brazos abiertos.

Parece que todos abrirían los brazos en esta historia: Guti para marcharse al Inter, el Inter para acogerle en su equipo y el Madrid para dejar volar del nido a un futbolista... ¡de 33 años!... ¡Y no es un mileurista!... Hablemos claro: al contrario de lo que ha pasado con Raúl, Guti jamás ha sido titular indiscutible en el Madrid. Jugó un poco con este, algo con aquel, ratitos sueltos con el de más allá y absolutamente nada con la mayoría. De haberle movido la ambición futbolística hace años que habría agarrado el petate y se habría ido a otro lugar más confortable para él. Pero Guti se acomodó. Tampoco creo que ahora quiera triunfar en el Inter sino que trata de conocer mundo a costa del fútbol, y Milán no debe estar nada mal para vivir allí dos o tres añitos a cuerpo de futbolista. Guti, también a diferencia de Raúl, es un ex jugador, un chico al que le gusta la fiesta y hacerse tatuajes. Ha sido devorado por su propio personaje. Entre unos y otros le han convencido de que es el "Rimbaud del fútbol", un incomprendido, un rebelde, un genio que no tiene que dar cuentas a nadie. Pero mientras que Rimbaud escribió Una temporada en el infierno con tan sólo 19 añitos, él, a los 33, todavía no ha jugado un partido redondo con el Real Madrid. Al golf sí; el golf es otra cosa. Ahí sí que no le falla el swing.
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