El penúltimo raulista vivo

Entre Neymar y el Kun... Raphael Varane

De confirmarse, lo que vendría a demostrar el fichaje del jovencísimo y desconocido Raphael Varane es que Mourinho admite consejos, es permeable, no es en absoluto un visionario, se deja asesorar y no tiene inconveniente alguno en someterse a la disciplina del club, siempre y cuando él esté cómodo con dicha estructura, le dejen su "espacio vital" y respete personal y profesionalmente a quien debe hablar de tú a tú con él de fútbol. Eso no sucedía desde luego con Jorge Valdano, a quien siempre consideró un elemento extraño, un político trabajando en un club de fútbol, un componedor. El cargo de Zidane aún no tiene nombre y apellidos, aunque sus competencias vayan a ser amplias puesto que deberá "engrasar" las relaciones de la primera plantilla con el club, preocuparse también de las necesidades de los jugadores y, como ya se está pudiendo comprobar, asesorar al Real Madrid sobre nombres de jugadores para el futuro.

Zidane es, pues, un nombre de consenso, un ex jugador con un clarísimo ascendente sobre el presidente, que ha querido reincorporarle al club casi, casi desde el mimo día en que anunció su retirada, y un hombre de fútbol respetado por el entrenador. Y, por cierto, con Varane, Zizou está ejerciendo realmente las labores de un director deportivo puesto que, para fichar a Ronaldo, Figo y Beckham, valgo yo, y vale usted. Como al Madrid hay que criticarle por ir a la derecha y a la izquierda, subir y bajar, entrar o salir, ahora se dirá que el club paga un montón de dinero (se habla de 10 millones de euros, aunque desde el club se desmiente) por un chaval que aún no ha hecho nada, pero el Real debe jugársela pensando en el futuro, rejuveneciendo la plantilla y, sobre todo, confiando en el criterio de sus profesionales.

No nos olvidemos de que Zidane es el hombre porque así lo quiere Mourinho. Por mucho que el francés tenga enamorado a Florentino y el presidente esté más orgulloso de su fichaje que de cualquier otro, una negativa del entrenador habría paralizado cualquier iniciativa en ese sentido. Volvió a equivocarse quien en su día  pintó a este entrenador como un hombre egocéntrico, alguien que nunca se harta de acumular poder y que va por ahí augurando hecatombes y plagas si no se le hace caso a él porque sí. Parece que, para trabajar, Mourinho necesita por supuesto ser respetado y también respetar, circunstancias que no se daban con Valdano. Esta es la primera de Zidane. Ojalá funcione el tándem.

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