El penúltimo raulista vivo

Entrañas de campeón

Salvo pájara monumental que absolutamente nadie desea pero que en el ciclismo jamás puede ser desechada hasta que se cruza la línea de meta, Alberto Contador se convertirá hoy en el Alto de Guarramillas, popularmente conocido por todos como la Bola del Mundo, muy cerquita por cierto de mi casa, en el ganador de la Vuelta Ciclista a España. El hachazo final lo pegó el madrileño en la épica etapa de Fuente Dé, aunque lo cierto y verdad es que no dejó de buscarlo desde que Purito Rodríguez, el otro héroe de la carrera, se hiciera con el maillot rojo de líder. El duelo entre ambos, atacando con rabia uno y defendiéndose el otro con entereza pero intentando golpear a su vez, y con Alejandro Valverde observándolo todo por si las moscas desde un principalísimo y atento segundo plano, pasará sin duda a los anales del ciclismo español reciente.

Hay que darle pues la enhorabuena a los organizadores de la carrera porque el acierto en el diseño ha sido total, y todo ello a pesar de que en alguna de las etapas hayan podido cargar un pelín la mano pidiéndoles a los corredores un penúltimo esfuerzo para el que el corazón que sí tenían no iba ya desafortunadamente acompañado de las piernas requeridas. Sé que para Purito, a quien por momentos vimos como merecido ganador, no será bastante el consuelo de saberse querido y respetado por todos los aficionados, pero la verdad es que el catalán ha dado una lección de comportamiento con la bicicleta y sin ella, pedaleando y hablando. Tan cierto es que sólo habrá uno en lo más alto del cajón, y que ése será previsiblemente Contador, como que si en alguna Vuelta a España ha podido hablarse de un campeón moral ha sido sin duda en la que ahora acaba. Felicidades Purito.

¿Y qué decir sobre Alberto Contador salvo que es indiscutiblemente el mejor ciclista del mundo?... A lo largo de esta Vuelta que va a ganar, y cito textualmente a Purito, "con dos cojones", he oído a reputados ex directores de equipo moliendo a palos al madrileño por su formar "amateur" de afrontar la carrera y ofreciéndose como garantes de la verdad absoluta del ciclismo. Pero para ser un campeonísimo, y Contador lo es, uno tiene que saberse la teoría y también cómo y cuándo hacerla añicos y tirar de entrañas. Alberto las tiene, y me refiero ahora a las entrañas, y esas críticas al estilo poco academicista de correr exhibido en esta carrera, que a buen seguro habrán llegado a sus oídos, no han hecho afortunadamente mella en él y ha seguido cambiándonos a todos duros ciclistas por pesetas. Contador ha vuelto. Ya está aquí. Se ha levantado. Sus entrañas están intactas y, a lo que se ve, y vuelvo a parafrasear a Purito, también sus cojones. Ole y ole.

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