El penúltimo raulista vivo

Enredo Ronaldo

Los futbolistas hablan por boca de ganso. Por ejemplo, Ronaldo. Resulta curioso que en el caso que lleva su nombre, el "caso Ronaldo" –asunto que, por cierto, les ha estallado en las manos a Calderón, Mijatovic y Capello cuando éstos menos se lo esperaban–, el único que no se haya pronunciado claramente haya sido el principal interesado. Ronaldo no ha dicho ni mu, y aquí andamos todos tratando de deducir si quiere quedarse, si quiere marcharse al Milan o al Inter o si lo que realmente quiere es dedicarse de una vez por todas a la vida contemplativa. Yo, por mi parte, deduzco que quiere irse porque no le gusta ni un pelo sudar en los entrenamientos y es consciente de que Capello le va a exigir que corra como si le persiguiera el cobrador del frac. Ronaldo quiere aprovechar el tirón que aún conserva su nombre en Italia (cuestión de marketing) y firmar su último contrato millonario sin que le den demasiado la paliza. Tres añitos, y con treinta y tres a Brasil, que aquí por las noches hiela y se nos quedan fríos los pies.

Está claro que el Milan quiere hacer la mayor pupa posible, de lo contrario no se entiende bien que venga a Madrid a por Ronaldo cuando tan sólo quedan tres días para que empiece la Liga. Y también está muy claro que Ronaldo colabora, con su calculada indefinición, en el daño deportivo que se le pueda hacer al Real Madrid. Lo más honrado sería que el jugador dijese claramente "me quiero ir", pero no lo dice. ¿Por qué? Por si luego resulta que se tiene que quedar. Ya saben mi opinión: lacito, primer vuelo disponible de Air Italia y que tanta paz lleve como descanso dejará. Pero yo no soy Mijatovic. Al director deportivo del Real Madrid se le plantea un problema gordo cuando, a poco de arrancar la temporada, un club del potencial del Milan quiere llevarse a uno de sus dos delanteros centros. ¿Afrontaría el Madrid en condiciones el curso futbolístico con un sólo delantero centro? ¿Y si se lesiona Van Nistelrooy?

"No estaría mal", dijo el otro día Calderón cuando le comentaron un posible trueque Ronaldo-Kaká. Que me ahorquen si lo entiendo. Pero, ¿no dijo el presidente que él nunca hablaría de asuntos deportivos? Lo más gracioso del asunto es que, cuando le preguntan a Capello por esa misma posibilidad, el italiano dice que esa es una pregunta para el presidente. ¡En absoluto! ¡Esa es una pregunta precisamente para el entrenador de la primera plantilla! ¿Usted a quién prefiere, a Ronaldo o a Kaká? Responda ahora o calle para siempre. El Milán ofrece 18 y el Madrid pide 40 y, por lo que parece, exige también que los directivos italianos rectifiquen lo que dijeron en su día sobre que Calderón era un bandido. De traca.

Imaginemos por un instante que al final todo se enreda de tal forma que Ronaldo tiene que seguir en el Real Madrid. ¿Cómo mirará el jugador al presidente que afirmó en una radio que sustituirle a él por Kaká "no estaría mal"? ¿Y cómo recibirá la afición a un futbolista que ha dicho que en el estadio Santiago Bernabéu se siente como un extraño? Mijatovic lo tiene difícil. Pero, si yo fuera él, sacaría todo lo que pudiera por Ronaldo y le mandaría a Italia a hacer puñetas. O sea, vuelillos en los puños.
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