El penúltimo raulista vivo

Enhoramala, Neymar, disfruta de tu prisión dorada

Neymar tiene varios problemas, no siendo el menos importante de ellos el de que muy pronto deberemos dejar de llamarle junior. Junior era Neymar cuando probó con el Madrid o incluso, apurando mucho la frenada, cuando fichó por el Barça, pero ahora el auténtico junior es su hijo y los próximos que cumplirá serán los 28. Para la vida civil, Neymar es un crío, pero para el fútbol de élite empieza a peinar las primeras canas. En realidad no pasa el tiempo, pasamos nosotros, y Neymar está pasando sin pena ni gloria por el Paris Saint-Germain después de vivir varios años a la sombra de Leo Messi. Si Neymar junior, a punto de convertirse en senior, y su padre Neymar senior, a punto de convertirse en un venerable anciano, querían que el futbolista de la familia fuera uno más... enhorabuena, o mejor enhoramala, porque están a punto de lograrlo.

Y ese es el segundo problema que tiene Neymar, la elección que tomó hace un par de años; en realidad cambió la sombra de Messi por la de Mbappé, quien, como el argentino, le ha pasado por la izquierda. Peor aún, cambió España, la Liga española y un club como el Fútbol Club Barcelona, que tenía firmada con él una cláusula de rescisión de contrato, por un equipo que es propiedad de un fondo de inversión qatarí y que está presidido por un jeque que tiene el dinero por castigo. El PSG puede pedir lo que quiera por cualquiera de sus futbolistas, lo que quiera; y, de no querer nada, no tiene por qué vender: a veces es imposible regalarle algo a un hombre que lo tiene todo, y Nasser Al-Khelaifi lo tiene aparentemente todo.

Un futbolista juega donde quiere... salvo que esté en el PSG. Si es del PSG, ese futbolista juega donde quiere el jeque, que lo tiene todo pero que quiere más respeto. Una vez cruzada la puerta no hay marcha atrás. Tampoco es cuestión de que el jugador quiera irse o exprese públicamente su intención de marcharse, no. Es muy posible que si mañana Neymar expresase en público que su etapa en París se había acabado y que él quería recalar en el Real Madrid, pongamos por caso, metiera en un problema a Florentino Pérez y complicase aún más la carrera deportiva del chico. Si Neymar quisiera irse de verdad, si tomase esa decisión, debería rogarle, suplicarle, implorarle a su jefe que le dejara marchar, y tendría que hacerlo en privado. Nadie, salvo el jeque, tiene la llave. Nadie, salvo Al-Khelaifi, conoce la clave. Y nunca como ahora la expresión "jaula de oro" tuvo más sentido que en la situación de Neymar, que lo tiene todo en París... salvo la necesidad de sentirse importante profesionalmente hablando. Él sabe que ha tirado dos años a la basura y es consciente de que tirará tres si continúa, pero probablemente no pueda hacer nada.

Un problema, el tiempo. Otro problema, el jeque. Pero Neymar tiene un tercer problema y es que, para conquistar deportivamente hablando todo aquello que tanto él como su padre creen merecer, junior a punto de convertirse en senior sólo tiene un destino, el Real Madrid. Y el problema es que, en líneas generales, la afición potencialmente futura de Neymar no lo quiere; llegado el caso y si el futbolista se pusiera a tiro, no creo que esa animadversión frenara a Florentino Pérez, pero sí constutiría de inicio un problema para ambos, para el presidente del club y para la estrella del fútbol. No entiendo por qué, pero no le quieren. Imagino que eso cambiaría en cuanto Neymar marcara tres goles, pero ahora mismo no le quieren. La afición del Real Madrid quiere a Mbappé, que es aún más difícil que Neymar. Otro acertijo.

Salvo giro inesperado de última hora, al que el Real Madrid no renuncia, Neymar seguirá en su jaula de oro, revoloteando y chocando contra los gruesos barrotes qataríes. Salvo giro inesperado, Neymar será senior dentro de poco, sobrevivirá a la sombra del astro Mbappé y pasará a engrosar las filas de los deportistas de élite con los peores consejeros áulicos del mundo. El de Falcao, por ejemplo, era externo; el drama de Neymar es que a su consejero lo tiene dentro de casa y no puede rescindir su contrato porque es el abuelo de Davi Lucca, que es su hijo. "Todas mis posesiones por un poco más de tiempo", cuentan que exclamó Isabel I. De un agonizante Oscar Wilde dicen que le pidió al camarero del hotel en el que estaba feneciendo que le subiera caviar y Champagne a la habitación y entonces, genial incluso en las últimas, exclamó: "¡Estoy muriendo por encima de mis posibilidades!". A este chico le ocurre lo mismo: agoniza deportivamente pero por encima de las posibilidades económicas del futbolista mejor pagado del mundo. Enhoramala, Neymar. Disfruta de tu prisión.

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