El penúltimo raulista vivo

Enamorado de Luis

Decía Noel Clarasó que cuando se habla de estar enamorado como un loco se exagera porque, en general, se está enamorado como un tonto. Angel Villar confesó ayer en una entrevista concedida al diario Marca que él era un enamorado defensor de Luis Aragonés y, después de tener ocasión de oir repetida varias veces la respuesta que el otro día le dio al maestro Juan Manuel Gozalo, ("¿qué Eurocopa?") no tengo la menor duda acerca del tipo de enamorado en el que cabría encasillar al presidente de la federación española de fútbol. Hasta en cinco ocasiones distintas pidió Luis en El Tirachinas del martes pasado que le pusieran de patitas en la calle, y el viernes amaneció con esas declaraciones del sorprendente Villar, convertido en un agitado Romeo de Bilbao. De este hombre puedo creerme cualquier cosa, incluso que le ofreciera a Luis la renovación en el AVE que les trasladaba desde Málaga hasta Madrid o, ya puestos, que pensara en Javier Clemente como recambio de urgencia para el actual entrenador.

Tres veces le preguntaron a Villar por Raúl y tres veces dijo que él no iba a hablar más del capitán del Real Madrid. Y es que Luis y sus satélites están consiguiendo marcarnos la agenda, dándole la vuelta a una tortilla con pocos huevos (a mí me gustan al menos con un par) y que está muy clara. No se puede hablar de Raúl no vaya a ser que moleste a dooon Luis y luego no esté lo suficientemente fresco y concentrado para operar a vida o muerte y sin anestesia. Que le vayan a otro con ese tocomocho. Por mi parte, empiezo a echar de menos la intervención del propio Raúl en el debate, defendiéndose de la cantidad de paparruchadas que se han dicho últimamente de él. Si el debate ha de agriarse aún más, que se agrie, pero lo último que me faltaba por oír es que el capitán del Madrid estuvo detrás de la manifestación del otro día en Málaga o que la federación pondrá en sustitución de Luis a un seleccionador que trague con la inclusión de Raúl. ¿Estamos tontos o qué?

Yo seguiré hablando de Raúl cuantas veces considere necesario; es más, hablaré de Raúl incluso en aquellas ocasiones en las que sea realmente innecesario hacerlo. El enfado, la molestia o la alegría de Luis, estados de ánimo que en cualquier caso son producto del envidiadísimo y cotizadísimo puesto que ocupa y que aceptó por propia voluntad, serán sólo los efectos colaterales de toda esta historia que protagoniza él, nadie más, sólo él y su particular forma de hacer las cosas. A Raúl habría que dejarle a un lado, aunque yo hace ya mucho tiempo que me habría puesto las botas para salir de caza. El debate, por otro lado, no descansará ni siquiera con Luis fuera del equipo nacional, ya lo verán. Cuando nombren seleccionador a Del Bosque y éste llame a Raúl para su primera convocatoria, tirarán del árbol genealógico del bueno de Vicente, pero pincharán en hueso. Repito: la tortilla, con un par, y el tococomocho prefiero que me lo pegue Tony Leblanc, que tiene más gracia.
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