El penúltimo raulista vivo

En respuesta a Gómez Noya

Ahora que el equipo de Luis Milla está haciendo las maletas considero llegado el momento de analizar lo dicho hace unos cuantos días por el triatleta Gómez Noya que, siendo como es un crack en lo suyo, se ha equivocado sin embargo gravemente al decir a través de su cuenta de twitter que el fútbol no debía ser olímpico. Javier ha dicho un par de cosas: que a las selecciones olímpicas de fútbol no van los mejores y que el deporte rey no se corresponde con los valores de juego limpio y deportividad que priman en un evento como los Juegos. Lo segundo, que ahora comentaré, es opinable, lo primero no; y tanto lo que es opinable como lo que no lo es no me ha gustado ni un pelo por el momento elegido por nuestro deportista, justo después de la injusta derrota ante Honduras y después de un palmario maltrato arbitral al que ya no merece la pena seguir dando más vueltas.

Es rotundamente cierto, aunque profundamente demagógico, que el fútbol, que por cierto no es olímpico desde anteayer sino desde el año 1900, no lleva a los mejores jugadores del mundo; pero Gómez Noya sabe muy bien que si, además de Eurocopas, Mundiales o Copas América, los Messi, Cristiano, Xavi, Rooney, Casillas y compañía tuvieran que acudir también a los Juegos estarían agotados (o lo que es peor, lesionados) en el mes de diciembre. Por lo demás, entiendo perfectamente que la cita olímpica sea para un pertiguista, un jugador de tenis de mesa, un nadador o un especialista en tiro con rifle en posición tendida la cita más trascendente de su carrera deportiva, pero los futbolistas (o más bien quienes los seleccionan) han de priorizar y elegir, por ejemplo, entre Eurocopa o Mundial, que es lo que ha hecho Del Bosque. Nadie entendería que De Gea hubiera sido titular en la Eurocopa y Casillas en los Juegos porque el prestigio del fútbol no está tanto en el segundo evento como en el primero.

En cuanto al espíritu olímpico que Gómez Noya dice estar contaminado por la presencia de un deporte que, según él, lo infringe cada dos por tres, le diría a Javi lo que el Coronel Slade: "No sé quién compitió aquí, si Guillermo Howard Taft, Guillermo Jennings Bryan o Guillermo Tell pero el espíritu olímpico está desgraciadamente muerto". Hay, eso sí, actitudes individuales que denotan por supuesto nobleza, lealtad y afán de competir por el mero hecho de hacerlo, pero seguro que coincidiremos a la hora de concluir que todos, pertiguistas, jugadores de tenis de mesa, nadadores y especialistas en tiro con rifle en posición tendida, se preparan duramente durante cuatro años con el único objetivo de ganar y que, puestos en una tesitura parecida a la de Muniain, cualquiera de ellos habría reaccionado de una forma similar. Si Javi quiere un ejemplo actual y vivo de ese espíritu que en su día ideó Pierre de Coubertin le rogaría que echara un vistazo a la pasada Eurocopa y que comprobara lo que, pudiendo haber pasteleado con un resultado, hizo la selección nacional de España.

En un comunicado posterior a su comentario vía twitter Gómez Noya dice que él considera los Juegos Olímpicos como el mayor evento deportivo a nivel mundial. Respeto su opinión, claro, pero no puedo compartirla. Por ejemplo, Pekín-2008 fue seguido por un total de 4.400 millones de personas mientras que Sudáfrica-2010 fue visto por 4.000 millones; la diferencia es que Pekín-2008 contó con 302 pruebas en 28 deportes en los que participaron 10.902 atletas procedentes de 204 comités olímpicos nacionales mientras que en Sudáfrica... se jugó al fútbol y punto. Puede que sea por datos como el que acabo de aportar que el COI tenga cierta precaución a meterle mano a la FIFA, no vaya a ser que, 112 años después, el "deporte rey" vaya a pensárselo mejor y deje de acudir definitivamente a los Juegos.

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