El penúltimo raulista vivo

En las botas de Cristiano

El United cae bien. Algo tendrá que ver en eso desde luego la solidaridad y el respeto que, transcurridos 55 años desde el desastre aéreo de Múnich que tan magníficamente relata hoy aquí mismo mi compañero Tolo Leal, se sigue teniendo hacia los míticos Busby Babes. Todo el mundo da por hecho que, de no haber acaecido el accidente del vuelo G-ALZU AS 57 que cubría la ruta entre Belgrado y Manchester, el club tendría hoy al menos dos o tres Copas de Europa más en sus vitrinas. Aquella fue una generación de jugadores de fútbol irrepetible y el United tuvo que sobreponerse y reinventarse para continuar compitiendo... hasta hoy. Y coincido con Alex Ferguson cuando dice que un Real Madrid-Manchester United es, más allá de las rivalidades que los merengues puedan tener con Barcelona y Bayern, probablemente el mejor partido de fútbol al que pueda asistirse en estos momentos.

El United tiene clase y es de largo el equipo con más pedigrí de la Premier, muy por encima del Liverpool. La clase no se compra por mucho dinero que uno tenga, y eso que, si de dinero se tratara, el Manchester podría hacerlo puesto que hoy se enfrentan los dos clubes más ricos del mundo. Hasta en los vídeos promocionales que de la eliminatoria han hecho en Manchester, y que no hay más que comparar medio minuto con el lamentable espectáculo de las hienas de TV3 sobre el que el Fútbol Club Barcelona pasó de puntillas, uno detecta rapidísimamente que allí se vive por y para el fútbol, que respetan el juego y al rival, sea éste quien sea, que no fingirán, que irán noblemente al choque y que sus valores no son de quita y pon dependiendo de si pintan oros o bastos. No me extraña que José Mourinho esté enamorado de aquella cultura deportiva porque así de gusto.

Por lo demás, los madridistas han depositado en las botas de Cristiano una gran parte de las esperanzas blancas por pasar a cuartos. El portugués, y ya lo dijo ayer Ferguson que le conoce muy bien, ha crecido en Madrid, ha madurado y se ha convertido en el futbolista más completo del planeta. Su cuarto gol al Sevilla después de recorrer (con el balón en los pies) 85 metros en menos de 10 segundos es un clarísimo ejemplo de que nos encontramos ante un jugador único e irrepetible, el más parecido sin duda a don Alfredo di Stéfano. Pero no es Cristiano contra el mundo. Con once como él no habría problemas, pero el portugués necesita acompañamiento. No será, desde luego, coser y cantar, pero si el Real Madrid está a la altura de su competición, que es la Copa de Europa, podrá seguir soñando.

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