El penúltimo raulista vivo

En el Bernabéu no

Al presidente okupa del Barça le habría gustado un estadio muy grande para que en él entraran cuantos más independentistas mejor y para que así el bochorno del nuevo rey Felipe VI fuera universal y duradero mientras que Florentino Pérez y los socios del Real Madrid habrían preferido que Bartomeu no hubiera sugerido (sin pruebas, naturalmente) la implicación del club blanco en su imputación por el "caso Neymar". Luis Herrero, que apuesta porque la final se juegue en el Bernabéu, me decía anoche que esto no puede quedar reducido a una cuestión personal, y es cierto. No se trata de un problema personal entre presidentes de uno y otro equipo de fútbol (que también sería factible puesto que desde el club azulgrana se filtró que Pérez movía los hilos de la judicialización del club catalán e incluso estaba detrás del castigo de FIFA por el asunto de los fichajes de menores de edad) sino de una cuestión institucional y, en vista de que los participantes en esa final serán en concreto Barcelona y Athlétic, dos clubes con aficionados que tienen a sus espaldas una larga lista de desagravios a los símbolos que nos representan, incluso nacional.

Que nadie se equivoque, el Real Madrid no tiene que decir ni que "sí" ni que "no" ni "que caiga un chaparrón". El Real Madrid no tiene que perder dinero en tinta, papel o fotocopias para emitir un comunicado oficial. El Real Madrid tampoco tiene que explicar los motivos por los cuales no le apetece ahora mismo, en este preciso instante, prestarle su campo a la federación que preside el mismo hombre que se reunió a escondidas y por la noche en un hotel de Madrid con el huido Rosell para soltarle aquella pregunta retórica de "¿Qué más quieres que te dé, Sandro, si ya te lo he dado todo?". El Real Madrid no tiene que apelar a uno, dos o tres cuartos de baño o a una repentina mano de gotelé en el despacho de Ancelotti ni tiene tampoco que buscar ninguna excusa creíble o increíble. Y la federación, que desde que Florentino decidiera ser fiel a lo acordado por la mayoría de la Liga de Fútbol Profesional apoyando a Gerardo González en detrimento del susodicho Villar, ha maltratado desde entonces al club blanco, no está por supuesto en condiciones morales de exigirle nada a nadie.

No hay historia. Revuelo sí, por supuesto, y mucho debate... pero historia no. El Real Madrid, insisto, no tiene que explicarse, aunque a lo mejor sí sería bueno que lo hiciera de una vez y para siempre, pensando en el nuevo día de la marmota, que llegará la temporada que viene o la siguiente, y cerrando definitivamente polémicas absurdas y sin sentido: "Nosotros no cedemos nuestra casa para que nadie insulte al rey de España ni tampoco para que se pite nuestro himno nacional". Al más puro estilo Margaret Tatcher cuando, al ser preguntada por lo que había sucedido en Gibraltar cuando las fuerzas especiales cosieron a balazos a varios terroristas del IRA, respondió en el Parlamento lo siguiente: "Disparé yo". No hubo más preguntas. A lo mejor tanto tiki taka no es bueno y lo que hay que hacer es disparar a puerta y meterla de una puñetera vez entre los tres palitos: en el Bernabéu no. Se acabó. No hay más preguntas.

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