El penúltimo raulista vivo

El Yoyas

Como pasaba con el Yoyas, aquel personaje lamentable que se sacó de la manga el reality Gran Hermano, uno siempre espera la última patochada de Maradona. No sé si a los argentinos les tiemblan más las piernas cuando se ponen a pensar en lo desastrosa que ha sido la clasificación para el Mundial que ha protagonizado su selección o cuando imaginan qué podrá pasar en Sudáfrica con un entrenador como éste al frente. Sólo se me ocurre una posibilidad, aunque remota, para que un equipo tan importante como el argentino salve los muebles en 2010: que Grondona no acepte las condiciones de Maradona para seguir al frente de su selección. Diego advirtió que, si todo salía bien, exigiría una serie de cosas para continuar; Grondona sólo tiene que negarse a aceptarlas para que Argentina no sea dirigida por el Yoyas del fútbol mundial sino por un hombre cabal. Pero Grondona fue quien le puso ahí, de forma que soy pesimista al respecto.

La verdad es que no se puede decir que el mensaje futbolístico del seleccionador de Argentina sea demasiado profundo: "que la chupen y sigan chupando". Pareciera como si Maradona hubiera estado entrenando a la selección de su país pensando más en lo satisfactorio que resultaría para él poder pasarle factura a los periodistas críticos, que por cierto son la inmensa mayoría, que en la clasificación para Sudáfrica 2010. Que me perdonen, o que no lo hagan, pero aquí sucedió algo parecido cuando España ganó la Eurocopa de 2008. A más de uno y a más de dos le habría gustado decirnos eso de "que la chupen y sigan chupando" a los periodistas que exigimos una explicación razonada de Luis a su decisión de prescindir tajantemente de Raúl. Al menos Maradona, que está el pobre como las maracas de Machín cuando cantaba Angelitos Negros, no ha tenido el menor inconveniente a la hora de gritarlo a los cuatro vientos.

Nadie quería a Argentina fuera del Mundial. Empobrecería notablemente el espectáculo y reduciría la dureza de un campeonato que España está en condiciones reales de conquistar por primera vez en toda su historia. Lo que no podría afirmar tajantemente es que los argentinos quieran a Argentina en el Mundial con Maradona sentado en su banquillo. Y tampoco podría asegurar que, ahora que Diego surfea en la ola del exitazo de haber clasificado a la bicampeona mundial en la cuarta plaza del grupo sudamericano, por detrás de Brasil, Paraguay y Chile, a los federativos les convenga desembarazarse de él. Son las siete vidas del Yoyas. El punto de cordura y equilibrio lo ha puesto Juan Sebastián Verón: "todo se hizo mal desde arriba hasta abajo. Es un paso importante, pero no hay que poner cosas debajo de la alfombra". La albiceleste tendría más posibilidades con la brujita Verón ocupando el sitio de Maradona. Amanece en Buenos Aires. Argentina se levanta clasificada. Esperamos la última patochada de Maradona. Hasta que el Yoyas agote sus siete vidas deportivas. O hasta que Argentina se estrelle en el Mundial.
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