El penúltimo raulista vivo

El viejo espíritu de la Copa Macaya

¿Y dónde quedará ahora el viejo espíritu de la Copa Macaya?... Desde luego que no será mandando al pobre Jony López por delante y dejando a Samuel Eto'o calentito en su casa como el Fútbol Club Barcelona, que digo yo que por algo repetirán insistentemente eso de que es más que un club, defienda, por ejemplo, la pintoresca idea que tiene Joan Laporta acerca de los Países Catalanes. ¿Qué habrá pensado Jordi Roche, que en diciembre de 2007, cuando aún era presidente de la federación catalana, se mostraba excitadísimo con la idea de organizar una Copa de las Naciones, cuando haya visto que Guardiola (sí, sí, el Pep) ni siquiera se ha sentado en el banquillo culé durante el partido contra el Sant Andreu? ¿Cómo defenderá ahora Ricard Campoy, heredero del trono dejado vacante por Roche, la idea de una competición entre selecciones europeas, tengan o no tengan Estado, si ni siquiera son capaces de que el Barça de verdad participe en la antigua Copa Macaya, hoy conocida como Copa Cataluña, y en su lugar juegue un equipo de cartón piedra?

Uno, sólo uno y puede que no sea el mayor, de los problemas que tiene Joan Laporta es su profunda incoherencia e inconsistencia. Al final de sus mítines grita "¡viva Cataluña libre!", pero luego es incapaz de dar el paso decisivo y proponerles a los socios del club el abandono inmediato de la competición española. Laporta justifica, en ese caso concreto yo creo que con bastante sentido común, la decisión de Guardiola de abandonar a su suerte a la Copa Macaya en aras de la coincidencia de la disputa de este torneo con las fechas en las que el equipo debe jugar la Liga y la Champions League, pero... ¿no habría de exigírsele un pequeño sacrificio al presidente nacionalista de un club que es más que un club aunque ello supusiera perder pie en otras competiciones quizá más prestigiosas, sí, pero con muchísimo menos arraigo catalanista?... Baste decir que la Copa Macaya empezó a jugarse allá por 1900 cuando ni siquiera existían la Liga española ni mucho menos la Copa de Europa.
 
Y yo me pregunto: ¿qué pensará Oleguer de todo esto? ¿Acaso le vendieron al Ajax precisamente para que ese gran defensa no tuviera que pasar por el amargo trance de tener que presenciar la pancarta que rezaba "¿El Barça catalán?" en las gradas de La Devesa? Y me hago más preguntas: ¿cómo pretende Laporta obligar a Henry, que es un francés internacional que ha vivido durante muchos años de su vida en Londres, probablemente la ciudad más cosmopolita del mundo, a aprender catalán si luego él echa a correr al primer inconveniente?... Ojo a las declaraciones del alcalde de San Carlos de la Rápita: "yo soy del Barça, pero esto hace que la gente se replantee hacerse del Espanyol". A mí me parece una declaración de guerra en toda regla. ¿Resistirá la República Independiente del Barça el duro envite de Miquel Alonso? ¿Presentará Oleguer su candidatura a la presidencia del club? ¿Aguantará firme y en su sitio el pacto de San Mamés? 
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