El penúltimo raulista vivo

El tren bueno de Isco y la mala cabeza de Jesé

Me gusta Isco. El chico tenía varias ofertas para jugar la próxima temporada, y significadamente una del Manchester City de Pellegrini, y optó por arriesgar viniendo al Real Madrid. Y digo "arriesgar" porque el nivel de exigencia del club blanco es incomparable a cualquier otro y porque aquí va a ser dirigido por un entrenador nuevo que, aunque obviamente le conoce y ha dado el visto bueno a su contratación, no puede asegurarle que vaya a ser titular indiscutible. Isco, que tiene 21 añitos, habló con gran sensatez el día de su presentación, toreó con gracejo malagueño el "gravísimo" asunto del nombre de su perro y dijo algo con mucho sentido: no se sabe cuándo va a volver a pasar el tren del Madrid. Isco triunfará aquí.

No me gusta tanto Jesé. O, por mejor decir y para evitar malentendidos, no me gusta tanto lo que hasta ahora ha dejado entrever la cabeza de Jesé, la parte superior del cuerpo donde se encuentra el cerebro y sin la cual resulta imposible funcionar con normalidad y mucho menos triunfar en el fútbol. Es innegable que el chaval tiene un talento innato para jugar pero la noticia de que se estaría pensando si aceptar o no el ofrecimiento de subir al primer equipo porque no quiere ser el futbolista número veinte o disputar sólo diez partidos me deja frío. ¿Qué pretende Jesé? ¿Que Ancelotti le garantice lo que no va a poder asegurarle a Benzema?... Esta historia ya la he visto un montón de veces: jugador con cualidades, futbolista ascendido abruptamente a los altares por el periodismo deportivo, entorno que ve en él al nuevo Diego Maradona y juguete roto que acaba sufriendo en Segunda División. Ojalá no sea así en su caso, lo lamentaría.

He visto jugar a Jesé y me parece buenísimo, tiene cosas de gran jugador pero sigo diciendo que si Mourinho, que lo ha ganado todo, no le puso en su momento fue por algo, algo que a los demás (que no estuvimos en el día a día y que hablamos por lo tanto de oídas) lógicamente se nos escapa, y que yo quiero verle donde pica, quiero observarle maniobrando en el Camp Nou, seguirle los pasos en el Calderón, verle en Mestalla... Por otro lado ya va siendo hora de que el Real Madrid ponga en valor de una vez por todas lo que supone para cualquier jugador de fútbol del mundo, y más aún para uno del segundo equipo, vestir esa camiseta. Conmigo la reunión duraría treinta segundos: "¿Que usted se lo quiere pensar?... Pues nosotros no: que tenga mucha suerte fuera del Real Madrid". Y santas pascuas.

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