El penúltimo raulista vivo

El trébol con Schusterpello

A estas alturas de la Liga, y por mucho que algunos se empeñen, no hay quien salve ya a Fabio Schusterpello. Si el líder no hubiera tenido ayer enfrente a un equipo entrenado por Javier Clemente y que da sus últimas y desesperadas bocanadas en Primera División, otro gallo le habría cantado al Real Madrid. Pero Iturralde, que dejó a los merengues con diez en el minuto diecinueve de partido, le cambió la estrategia del autobús a Clemente y éste, casi por primera vez en su vida, se vio con la extraña obligación de jugar al ataque, y en el estadio Santiago Bernabéu, durante más de setenta minutos, toda una eternidad. Al final del partido, Javi les echó la culpa a sus jugadores por no irse para arriba, pero debe ser complicado cuando no tienes costumbre. El autobús estaba aparcado en doble fila, cuestión ésta que le vino fenomenal a Schusterpello para continuar jugando andando.

Con la excelencia en plena crisis existencial, y Marcelo, Gago, Robben y Robinho haciendo de las suyas, que son en realidad las de Schusterpello, seguro que habría muchos aficionados que se preguntarían si aquello que estaban viendo era lo mismo que vieron en Anfield y luego vieron en el Coliséum. Once jugadores por equipo, las mismas normas, un árbitro y dos asistentes, pero otro deporte radicalmente distinto. El Getafe dio una lección de cómo jugar al fútbol con diez y eso fue así porque Laudrup lleva dando una lección de cómo jugar con once casi desde el primer día en que se sentó en el banquillo. Schusterpello tendría que aprender del danés y, si Calderón fuera justo, el presidente del Madrid tendría que despedir al alemán por teléfono y traerse al técnico del Getafe. Pero Calderón está en otras cosas, en las suyas, y hoy se conforma con lo que no se conformaba ayer, y ahora sí le vale lo que no le valía con Capello.

Calderón y Toñín el torero, y puede que hasta Schusterpello, podrán decir que sí, que todo esto está muy bien pero que el Barça, que es el enemigo a batir, está rendido y a una distancia de 9 puntos. Error, craso error. La verguenza del Barça es la de tener semejante  desventaja con respecto a un equipo que juega andando y a veces ni eso, y la del Real Madrid consiste en atentar contra su propia historia con un fútbol rácano y verdaderamente desagradable, exactamente el mismo que pusiera en práctica la temporada pasada y que tanto repelió a los aficionados. Schusterpello ha tranquilizado a Diarrà y le ha dicho que cuenta con él para la próxima temporada, pero la tranquilidad del malí es la intranquilidad de los socios. Golazo de Sneijder y a otra cosa mariposa. Resultado histórico en el Bernabéu: Real Madrid, 1 - Murcia de Clemente, 0. Y jugando con diez. El año que viene, el trébol con Schusterpello. 
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