El penúltimo raulista vivo

El tardovaldanismo en punto de ebullición

Anoche rescaté en Futboleros unas declaraciones del año 1998 del bienamado Jupp Heynckes en las que éste rompía su silenzio stampa en vísperas de la final de la Copa de Europa para quejarse amargamente del maltrato personal y profesional al que se veía sometido en Madrid. Sí, sí, Jupp Heynckes, el amable Jupp Heynckes, el tranquilo Jupp Heynckes, el mismo Jupp Heynckes que acaba de entrar (y de salir, por cierto) de las quinielas para sustituir a José Mourinho, que aún está de cuerpo presente. Heynckes sólo estuvo en España doce meses, pero fueron probablemente los peores de su vida y tuvo que salir corriendo de aquí. A eso se refería según creo yo el otro día Mourinho cuando sacó la lista de la compra de los últimos entrenadores del equipo blanco, que han sido muchos, muchísimos, y que han salido casi todos con el rabo entre las piernas...

¿Heynckes?... Un santo, el ejemplo vivo del equilibrio emocional, un técnico experimentado y con un gran historial deportivo a sus espaldas, un hombre comedido, educado y respetable... que salió a pedir respeto y que se vió obligado a exhibir en público su trabajo como deportista de los últimos veinte años. Hoy es un referente, hace quince años se le molió literalmente a palos. Y como el ejemplo de Jupp hay diez, quince, veinte más. Quien rendía pleitesía porque la rendía, quien humillaba y pasaba por el aro por manso y quien, como en el caso de Mou, puso pie a tierra y colocó los brazos en jarras, por prepotente y por chulo. Y por no saber quién manda aquí. A Heynckes se le ajustició por consentir la autogestión, a Mourinho se le castiga por todo lo contrario. Con el siguiente se hará un pack de ambos.

El problema que tiene hoy el Real Madrid (porque el del 98 era otro problema distinto) es sin duda alguna el tardovaldanismo amante de las cuchipandas radiofónicas y de las otras, y aquí sí que no cabe hablar en absoluto de inteligentzia sino de puro y duro interés comercial y empresarial. De lo que se trata, y ya lo he dicho otras veces, no es de fomentar un proyecto deportivo serio sino de mangonear puenteando la voluntad de los socios, que son los dueños del club. Dejémonos de idioteces: aquí, como le dice Garganta Profunda a Robert Redford en Todos los hombres del presidente, no hay más que seguir el rastro del dinero. Más allá de su simpatía o su antipatía, más allá de su grado de conocimiento, el tardovaldanismo siempre ha tenido a José Mourinho como un obstáculo entre él y su codicia, lo demás son zarandajas. Interpretan que consiguiendo la cabeza del portugués en bandeja de plata tendrán libre acceso a la zona noble del estadio Santiago Bernabéu. El motivo de queja no es por supuesto que se le hayan dado todas las llaves del club al entrenador sino que ellos quieren el juego completo. Y en esas estamos.

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