El penúltimo raulista vivo

El sueño cumplido de Sergio Llull

"Los niños sueñan con la NBA, yo con el Madrid". Por contraste, como en esos anuncios del método milagroso de adelgazamiento en el que Antonio, pongamos por caso, aparece "antes" con enorme tripa para reaparecer poco "después" como el nuevo Arnold Schwarzenegger, ha habido quien ha comparado instintivamente esa frase, dicha ayer por Sergio Llull en la rueda de prensa en la que anunciaba el portazo a la NBA y la ampliación y mejora de su contrato con el club blanco, con todo lo que está sucediendo con el otro Sergio, Ramos, el segundo capitán del equipo de fútbol. ¿Justo?... ¿Injusto?... Pues no lo sé, no tengo ni idea; inevitable según parece. El caso es que Sergio I está protagonizado un culebrón que absolutamente nadie esperaba mientras que Sergio II pronunció una frase que ha tenido la enorme virtud de inyectar madridismo en vena a todo el mundo.

Llull dice "no" a una oferta por la que ingresaría anualmente en los Houston Rockets algo más de lo que ahora mismo está cobrando Ramos. Si las cuentas no me fallan, y si es verdad lo que se asegura por ahí que pasará a cobrará a partir de ahora el extraordinario base de Mahón, Sergio II acaba de renunciar en los próximos tres años a doce millones de euros. Como en España estamos acostumbrados a desprestigiarlo todo porque sí, y como hay que explicar una decisión tan poco ligada a lo estrictamente material, se ha llegado a decir que Llull es un cobarde, que le da miedo dar el salto, que se vive mejor aquí. Puestos a decir chorradas, se ha dicho incluso que en el Madrid iba a cobrar más dinero que en la NBA. Pues no, va a cobrar mucho menos y se va a quedar por un motivo tan maravillosamente simple como que él siempre soñó con jugar en el Real Madrid.

Dado como siempre a la exageración antiflorentiniana, que no tiene otro objetivo que el de tratar de recuperar al precio que sea para PRISA el poder en el club blanco, Alfredo Relaño ha descrito una relación personal tan desastrosa entre el presidente del club y el defensa central que, para salvar a Sergio I de la comparación con Sergio II, acaba su artículo de hoy diciendo lo siguiente: "Con una estructura como la del baloncesto no desearía irse". Con la desastrosa estructura del fútbol se ganó hace un año, y gracias entre otras cosas al cabezazo de Ramos, La Décima, y antes la Copa y después la Supercopa de Europa y el Mundial. Con la maravillosa estructura del baloncesto se acaban de ganar La Novena, la Liga, la Copa y la Supercopa de España.

Así que Florentino Pérez es siempre, para el gurú prisaico, responsable de lo malo del fútbol, que "vive al albur" de sus ventoleras, y nunca de lo bueno. Y, curiosamente, las ventoleras son de rápido quita e inmediato pon: la temporada anterior, cuando se ganó casi todo, nadie habló en el As de ellas, y menos que nadie su director. Ahora, en un triple salto mortal con tirabuzón y doble pirueta, Relaño trata de vendernos la siguiente mercancía averiada: si Sergio Llull se queda, cuando todo el mundo daba por hecho que se iría, es porque la sección de baloncesto es autónoma del malvado Florentino, que querría poner sus garras en ella pero que no puede hacerlo gracias al blindaje de Alberto Herreros (a Juan Carlos Sánchez no le nombra, y sí sé por qué) o Pablo Laso. Y en su esfuerzo por salvaguardar la imagen de Ramos, fiel a esa férrea dirección que han marcado a golpe de tambor todos aquellos que han querido ampararle a lo largo de los últimos quince días, lejos de ayudarle... le hunde más.

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