El penúltimo raulista vivo

El sketch del mártir

Este tío es la monda. En serio. La monda lironda. Al final, el Elefante Azul se ha quedado en mamut del Pleistoceno. Porque, en el fondo, es de eso justamente de lo que habla Joan Laporta en la entrevista que concede a El Mundo, del Pleistoceno, de la glaciación, de las lascas, de la cultura Musteriense y del oso de las cavernas. Confieso que no he podido leer la entrevista completa porque la verdad es que ahora ando un poco liado con Kurt Walander y el misterioso asesino o asesinos, que eso ya me lo contará Mankell, de los Lövgren, pero con los titulares me basta y me sobra para confirmar que efectivamente, cuando no está de bailongo en Luz de Gas o montándole un guirigay a uno de sus vicepresidentes espiados por su bien, que al final fueron todos, este hombre se encuentra mentalmente instalado en el período Cuaternario.

Donde dice que "Cataluña necesita despertar " y que están luchando por su libertad, podría haber dicho perfectamente que nada más levantarse ha visto un Diprotodon y que va a salir de la cueva a ver si puede derribarlo con unas cuantas piedras. Donde dice que él nunca ha hecho política de partidos sino que "he fet país", podría haber dicho perfectamente que todos se lo pasaron pipa la noche anterior haciendo unos buriles y unas raederas, y que ha empezado a correr el rumor de que un vecino suyo ha inventado el fuego. Donde dice que cada vez les quieren más diluidos, podría haber dicho perfectamente que se están armando de valor para la próxima glaciación. Lo que le dice Laporta a Salvador Sostres podría haberlo firmado perfectamente un Homo neanderthalensis de hace dos millones de años.

Pero lo que sin duda es digno de los mismísimos Monty Python es el sketch del mártir. Se puede afirmar sin temor a la equivocación que el sketch del mártir de Laporta se encuentra a la altura de El chiste más gracioso del mundo. Laporta no quiere ser un mártir, pero sí quiere ser un líder. Pero, tal y como yo lo veo, el presidente del Barcelona ya es un líder; del humor, pero un líder al fin y al cabo. Lo que me gustará mucho comprobar es qué grupo político admite a este hombre del Pleistoceno como animal de compañía.  Se habla, al parecer, de Reagrupament, una asociación con cuatro gatos, aunque a este mártir de pacotilla le gustaría sacarse de la manga su propio partido. Será más gracioso todavía comprobar quién le vota. Menos mal que esto lo solucionará Sandro Rosell. Los barcelonistas agradecerán la normalidad institucional.
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