El penúltimo raulista vivo

El seppuku del señor Resino

No entiendo a santo de qué tanta preocupación por el futuro profesional del señor Resino si Enrique Cerezo dijo hace bien poco que Abel sería el entrenador del Atlético de Madrid hasta la finalización de la actual temporada y Lázaro Albarracín, el eterno Lázaro, acaba de declarar que el veleño seguirá en el banquillo "pase lo que pase" ante el Chelsea. Estaba menos seguro Goirigolzarri en el BBVA que Resino en el Atleti. Me sigue llamando la atención lo dicho por Albarracín: "pase lo que pase". A eso le llamo yo tener un cheque en blanco. O en rojiblanco, el caso es tener un cheque. Pongamos por caso, ojalá no se cumpla, que el Atlético de Madrid pierde por 7 a 0 en Stamford Bridge, tres de Drogba, dos de Anelka, Ballack y Lampard... ¡Abel seguirá en el banquillo del Atlético de Madrid!... Jamás a lo largo de la historia del fútbol mundial se conoció un caso de mayor apoyo institucional a la labor de un entrenador.

Y ahora en serio. Hasta el partido de Pamplona a Abel sólo le quedaba el respaldo de un pequeño reducto del vestuario, un grupo, insignificante eso sí, de jugadores que seguían creyendo que el entrenador podía sacar esto adelante. Después del partido de Pamplona a Abel ya no le queda ni siquiera eso. A Resino, que para algo fue cocinero antes que fraile, no hay que explicarle que los futbolistas son unos egoístas patológicos y los directivos unos cínicos profesionales. El apoyo de Cerezo o Albarracín vale más o menos lo mismo que pueda valer un billete de 7 euros: en cuanto vean peligrar sus cabecitas prescindirán de él. Y en lo que a los jugadores se refiere da la sensación de que Abel haya entregado definitivamente la cuchara al salir diciendo, tras un dolorosísimo e inquietante 3-0 en contra, que "el carácter no se compra". Definitivamente se hizo ayer el seppuku.

Por supuesto que Abel no es el máximo culpable. Son incontables las veces que se ha equivocado negándose después a reconocerlo pero él no es el máximo culpable. Los máximos culpables de que el Atlético de Madrid esté decimoquinto en la clasificación general de la Liga a un punto del descenso y trece de la cabeza, que uno ya no sabe lo que es peor, son Agüero, Forlán, Simao y compañía. Porque el Atlético de Madrid no tiene calidad suficiente para ganar el campeonato pero tampoco está tan mal como para estar luchando con Xerez, Tenerife y Valladolid por evitar bajar a Segunda. El error no fue traer a Abel sino echar a la calle al hombre que había conseguido llevar al equipo hasta la Champions League después de 10 años de sequía. Pero claro, con Aguirre no se sabía a qué jugaba el equipo. Ahora sí se sabe. Y por eso precisamente, porque se sabe a qué juega el equipo con Abel, lo más probable es que se lo quiten de en medio "pase lo que pase" ante el Chelsea.
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