El penúltimo raulista vivo

El ruido y las nueces

Llega el miércoles, queda cerca el jueves, y seguimos hablando de la expulsión de Cristiano Ronaldo, tal es la sobredimensión de todo aquello que rodea al futbolista más caro de la historia. Alcanzaremos el viernes de esta semana, y quizás también el viernes de la que viene, y continuaremos discutiendo acerca del carácter del futbolista portugués, la conveniencia de que Florentino Pérez o Jorge Valdano le llamen a capítulo antes de que rompa algún plato en la Champions League, el peso que la presentación de un vídeo con la jugada entre Leo Messi y Marc Valiente haya tenido o dejado de tener en la decisión del Comité de Competición de castigarle con dos partidos y la visión tan radicalmente opuesta que los diarios deportivos de un pueblo (Sala y Tontín dixit) como Madrid y de una gran capital europea como Barcelona tienen respecto al mismo acontecimiento.

El caso es que Competición podía castigar la rotura de la nariz de Mtilinga con un mínimo de un partido y un máximo de tres, y al final optó por una solución intermedia que indignó a unos y a otros. El Real Madrid, como es su obligación, recurrirá, y Apelación rebajará la sanción dejándola en un sólo encuentro. Desde la portada de Sport se exigía el ingreso inmediato de Cristiano en la prisión peruana de Lurigancho, y mientras tanto hubo en Madrid quien empezó a bromear con que el castigado tendría que haber sido indudablemente el danés del Málaga por haber interpuesto su nariz en el braceo al aire del crack portugués. Hoy Xavi, que desde que recoge premios le ha dado por sumergirse en la ciénaga, ha dicho que la acción de Ronaldo "es roja" y la sanción "justa". Es lo que creo yo también; pero a renglón seguido ha querido diferenciar la acción del angelito Jonathan Smith salvaguardando de paso su inmaculada imagen, y no, de eso nada monada. En realidad, lo que hace el Comité de Competición es castigar la puntería.

Pellegrini pierde casi con total seguridad a Ronaldo para Riazor pero, a cambio, logra pasar inadvertido en una semana que, sin el manotazo de Cristiano, habríamos dedicado a analizar en profundidad el juego practicado por el Madrid. Y, entre ustedes y yo, lo cierto es que el juego del Real no resiste el más mínimo análisis. La acción de Ronaldo es roja, sí, y la sanción justa, por supuesto; si el árbitro del Sevilla-Barcelona hubiera estado hábil, Messi y Valiente también tendrían que haber sigo castigados. Pero, después del ruido ensordecedor de una jugada que ha sido hinchada artificialmente, quedarán las nueces del fútbol, y ahí, hoy por hoy, el Barcelona sigue estando a años luz del Madrid. Ojalá Pellegrini haya aprovechado esta semana de distracción para dar con la tecla. El sábado, de entrada, los merengues visitan un campo en el que llevan sin ganar desde que don Santiago Bernabéu era jugador. Me temo lo peor porque Garay ya ha dicho que en Riazor no se juegan la Liga. Y sí se la juegan, vaya que si se la juegan. Sin Ronaldo, por cierto. 
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