El penúltimo raulista vivo

El regalo envenenado de Laporta

Ahora se ha sabido que, tras quitarle el caramelo de la presidencia de honor de la boca, Cruyff citó a Rosell, a petición de éste último, en el Muntanyá, "territorio comanche" para el sucesor de Laporta. Lo del nombramiento de Cruyff, como algunas decisiones de ultimísima hora del cerebro gris de Solidaritat, sólo tenía por objeto hipotecar aún más si ello era posible al nuevo presidente culé. Laporta tuvo ocho años para reparar la injusticia histórica que se había cometido, según él, con el flaco, pero no lo hizo... ¿Por qué?... Porque siempre tuvo claro que Cruyff era una bomba de relojería, sensato el lunes y alocado el martes, responsable el miércoles y desmadrado el jueves, divertido el viernes y desatado el fin de semana, imposible de controlar; de ahí que Laporta le dejara el regalito a su amigo.

Cruyff, como decía, citó a Rosell en "territorio comanche", y el nuevo presidente accedió a pesar de que su entorno le recomendó que se viera las caras con él en otro sitio. Un día antes del encuentro, y para que Sandro fuera preparándose, ya dejó bien claro que no entendía el jaleo que se había montado cuando los socios nunca cuestionaron a Beckenbauer y Charlton. Pero lo cierto es que los casos del defensa alemán y el delantero inglés tienen poco que ver con el del centrocampista holandés. Beckenbauer, de quien hablaba el otro día a propósito de su homenaje, jugó 12 temporadas en el Bayern de Munich, mientras que Charlton lo hizo 19 en el Manchester.

El fichaje de Cruyff supuso una revolución para el fútbol español, y más concretamente para el Barcelona, pero Johan sólo militó 5 temporadas en el Barcelona. Tengo para mí que si hay algún club de fútbol del mundo que tiene una deuda con Cruyff, ése es sin duda el Ajax de Amsterdam, en el que jugó ni más ni menos que 9 temporadas, 4 más que en el Barcelona. Si por algo es hoy incontestable la figura de Johan Cruyff, más que por su labor como jugador, es porque muchos años después conquistó como entrenador la primera Copa de Europa para el club azulgrana e instauró un estilo de juego que sigue siendo muy útil a la institución. Laporta le puso innecesariamente el caramelito en la boca, consciente de que Rosell se lo iba a quitar granjeándose así a las primeras de cambio un enemigo influyente. Ahora se sabe que el nuevo presidente se bajó los pantalones hasta los tobillos. ¿Quién habrá filtrado?... Ya se sabe que la solidaritat empieza por uno mismo.

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