El penúltimo raulista vivo

El Real Madrid ocultándose como en 'Argo'

El 25 de mayo de 1965, hace de esto tres cuartos de hora, Muhammad Alí noqueó a Sonny Liston con su famoso golpe de ancla, que patentó aquella misma noche. Las apuestas estaban aquel día 7 a 1 a favor del campeón mundial, que aún era Liston, e incluso Robert Lipsyte, especialista en boxeo del New York Times, había calculado el trayecto más corto entre el Miami Convention Hall, que era el escenario del combate, y el hospital. Y eso es precisamente lo que parece que estemos calculando ahora con respecto al Real Madrid, que juega el 18 de diciembre en el Camp Nou bajo la amenaza del grupúsculo conocido como Tsunami Democrático pero que, en realidad, no llega ni a chapuzón republicano. Parece que estemos calculando eso, el trayecto más corto entre el campo del Barcelona y el hospital más próximo para el Real Madrid. Y eso no puede ser. Y así no se puede disputar un partido de fútbol, que podría ser clave para el devenir de la Liga.

Hoy, Tomás González Martín anuncia en ABC que el Real Madrid está "molesto por jugar al escondite". Dice González Martín que el primer consejo que le han dado al equipo blanco las fuerzas de seguridad es precisamente ése, el de que no vaya de blanco. O, para ser exacto, que no lleve su autobús identificativo, el que le conduce habitualmente desde el aeropuerto hasta los estadios y que es marca de la casa, para así evitar posibles altercados. Como en las películas de policías y ladrones, como en Pelham 1, 2, 3..., el plan de escape incluye que dos autobuses más, además del camuflado madridista, que saldrán al mismo tiempo y a la misma hora desde el hotel para así despistar a los alborotadores. Finalizado el partido, y si antes no ha pasado nada irreparable, el Real Madrid se escabullirá a toda pastilla del campo y viajará de nuevo al Prat con varias rutas alternativas aún en estudio. La salida se realizará hasta La Ronda de Dalt a través de La Diagonal, un trayecto de apenas un kilómetro y medio. Una vez en el aeropuerto, el bus se introducirá en la pista de despegue para que el equipo suba directamente al avión, sin pasar por la terminal, así que para los futbolistas resultará de todo punto imposible poder atender a sus aficionados, que siempre esperan en El Prat y que imagino que también deberán disfrazarse con pelucas y bigotes para jugar al despiste.

Yo, desde aquí, propongo otro plan de viaje más seguro. Hagamos pasar a los futbolistas del Real Madrid, previamente disfrazados para la ocasión, por los miembros del rodaje de una película. Hablemos para la ocasión con un productor de cine y con un director, que puede ser perfectamente José Luis Garci, y compremos a bajo precio un guión que nadie quiera, por ejemplo uno de una invasión marciana a la Tierra. Inventémonos una productora falsa y obliguemos a los Ramos, Marcelo, Casemiro y Benzema a interiorizar sus nuevas personalidades; Ramos, por ejemplo, será Javier Cámara; Casemiro será Miguel Ángel Silvestre; Benzema será Antonio Banderas; y Marcelo... ¡Marcelo será Will Smith! ¿O suena? A mí sí, a mí me recuerda a Argo, la película de Ben Affleck que narra el plan de fuga ideado por la CIA para sacar del Irán de Jomeini a seis ciudadanos norteamericanos que, tras el asalto de la embajada de Estados Unidos, lograron refugiarse en la casa del embajador canadiense.

Anoche el dimitido Javier Tebas decía que el 18 de diciembre es una cuestión de Estado. Lo era también la otra vez cuando, arrogándose facultades que no le correspondían, el presidente de la Liga suspendió el encuentro debido a las especiales circunstancias que se vivían a su alrededor. Las especiales circunstancias que se vivían, y aún se viven, a su alrededor no son otras que el colapso de la ciudad de Barcelona por unos vándalos antisistema a los que las autoridades se niegan a dar el alto, y como no conviene enfadar a Carles, Oriol y Quim, no vaya a ser que al final no apoyen a Falconetti, al Real Madrid le van a hacer viajar en guagua hasta la ciudad condal, por supuesto sin sus colores identificativos, huyendo, escondiéndose entre la maleza y con cuidado de no pisar una hoja seca no vaya a ser que el ruido despierte a los amigos de Jomeini. Si en Cataluña, y especialmente en Barcelona, se vive una situación de excepcionalidad, una especie de estado de sitio, es por culpa de los políticos, no del Real Madrid. Y si esos políticos no pueden o no quieren romper huevos para hacer una tortilla para así tratar de no incomodar a la bestia independentista, el trece veces campeón de Europa no puede ser en modo alguno el pagano de esa triste fiesta. Si ese partido no se puede jugar, que no se juegue, pero lo último que me quedaba por ver era que obligaran al Real Madrid a disfrazarse de Osasuna de Pamplona. Bromitas las justas. Digan "no", señores del Madrid, digan "no". Ocultándose no viajen. No vendan su dignidad. No se arrastren. Y, si tienen pelotas, que les den por perdido el partido.

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