El penúltimo raulista vivo

El Real Madrid, a por el doctorado summa cum laude

Definición de empatía: "Sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra"; y añado yo: "y cualidad de la que carecen absolutamente los periodistas, ya sean éstos deportivos o taurinos, dedicados a ver históricamente el fútbol desde la grada y los toros desde la barrera". Escucho a un colega criticando a Di Matteo por plantearle al mejor Barcelona de la historia una eliminatoria (tanto el partido de Stamford Bridge de la ida como el del Nou Camp en la vuelta) a la defensiva, y añadir a continuación lo siguiente: "Aunque si yo hubiera sido él habría hecho lo mismo"... ¿Entonces?... Pero no creo que nada ni nadie pueda amargarle hoy al entrenador italiano el pase a la finalísima de la Champions, tampoco la falta de respeto, no exenta de una capa de soberbia ilimitada, a la que fue sometido anoche en el tercer grado de la sala de prensa: "¿Ha aprendido lo que es el fútbol de ataque?"... "¿Jugó su equipo como lo habría hecho con Mourinho?"...

La suerte, buena y mala, otro concepto tan manido que ya aburre. Veamos: si el Barcelona careció ayer de la suerte necesaria para marcar un gol, la tuvo sin embargo toda cuando Iniesta desatascó una semifinal (la del famoso Ovrebo de 2009) que se le había puesto imposible, marcando un golazo soberbio en el último minuto. Lo que no tuvo ayer el Barcelona fue acierto de cara a la portería de Cech, quien por cierto ha estado imperial a lo largo de los 180 minutos de la eliminatoria, y eso fue en parte así por un motivo: porque siempre busca el gol del mismo modo, tratando de cruzar los tres palos con el balón cosido a los pies. El Barcelona de Guardiola tiene el mejor y más perfeccionado plan A del mundo, pero ni se ha estudiado, ni comprende, ni le interesa (casi me atrevería a decir que desprecia) los planes B, C, D, E y F, que también existen en el fútbol y que son tan respetables como cualquier otro... aunque en la sala de prensa del Camp Nou se ceben con el pobre Di Matteo (otro gallo habría cantado con Mourinho) por haber cometido la tremenda felonía, el delito de lesa humanidad de haber clasificado a su equipo para la final de Múnich: ¡que sea la última vez, Roberto!...

Hay que ver lo rápidamente que los defensores a ultranza del "modelo" se arrojan al agua desde el Costa Concordia en marcha cual émulos del innoble capitán Schettino. Tampoco se habló mucho del "modelo" hasta que el Barcelona empezó a ganarlo casi todo... gracias a una generación irrepetible de fenomenales jugadores de fútbol. El "modelo", tal y como yo lo he visto siempre, consiste en ganar, y ganar, y ganar, y volver a ganar, tal y como decía Luis Aragonés. Nadie se acuerda del modelo que pierde, ni tampoco nadie presume de él cuando no se alcanzan (y se ganan) las finales. Anoche ya escuché a uno de los grandes prebostes ideológicos del "aeromodelismo" decir que aquello era una milonga y que el fútbol dependía exclusivamente de los futbolistas. A ver si va a resultar ahora que voy a tener que ser yo quien defienda a Pep Guardiola de los guardiolistas...

Por mucho que se niegue, desde el punto de vista del ninguneado, insultado, ofendido y repudiado Real Madrid, el partido de esta noche contra el Bayern adquiere un plus de intensidad tras lo acaecido anoche en el Nou Camp. Primero porque en la final tendría enfrente a un capitidisminuido Chelsea, y segundo porque si al equipo blanco se le ocurriera ganar la Liga y la Champions en una misma temporada, cuestión ésta que no se ha repetido desde el año 1958, podría afirmarse que José Mourinho le habría dado sin lugar a dudas la vuelta al fútbol mundial de clubes como se le da la vuelta a un calcetín, y en el tiempo récord de dos años. En cualquier caso, y a estas alturas de la película, con la Liga medio asegurada, la nota para el club merengue sólo puede oscilar entre el notable alto y el doctorado summa cum laude. No será fácil, por supuesto, ya que el Bayern es más equipo que el Chelsea, pero a estas horas aún se puede soñar con ello, ¿verdad?...

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