El penúltimo raulista vivo

El que la mete

Por mucho que los Tattaglia quieran hacernos ver lo contrario, sometido a idéntica presión que otros colegas suyos Mourinho reacciona de un modo similar. Anoche, por ejemplo, comparamos en Futboleros el comportamiento del portugués y de Carlo Ancelotti, quien a buen seguro será su sucesor en el banquillo. Y es curioso pero el italiano hablaba más o menos de los mismos temas y en un tono tan crítico como el del propio Mou: de los árbitros, de las filtraciones del vestuario... Por criticar, Ancelotti puso a caer de un burro incluso a Nené, que era una de las grandes estrellas del PSG y que al final tuvo que emigrar al potentísimo Al-Gharafa porque el entrenador no soportaba su actitud indolente.

Incluso Manuel Pellegrini, que pasa por ser uno de los caballeros más ilustres del fútbol mundial, montó en cólera cuando a su Málaga le pusieron de rodillas en su eliminatoria ante el Borussia de Dortmund. Moraleja: cuando a uno le pinchan sangra... aunque los Tattaglia sólo se fijen en la sangre portuguesa. El futbolista de élite es esencialmente egoísta y va a lo suyo. Al estrellón se le consiente pero en otros casos es más difícil de comprender. Quiero decir que cuando, en un momento procesal francamente inoportuno y de un modo que no venía a cuento Cristiano tuvo la ocurrencia de decir que estaba triste, la afición merengue tuvo con él una predisposición especial a perdonarle, una generosidad que no habría tenido con Ramos, Benzema o Kaká. Hace pocos días, dándose a sí mismo por amortizado, Mourinho se la soltó a su compatriota con lo de la tristeza. Yo creo que Mourinho tenía razón, aunque haya que tener cierta predisposición a perdonar el egoísmo de Cristiano puesto que es el jugador franquicia del Madrid y al final... la mete.

Uno que ha hecho algo más difícil aún que meterla ha sido Özil. A mí me parece que es bastante más complicado mandarla al palo que al fondo de la red. Özil no ha sido el jugador desequilibrante que todos esperábamos. Pues bien: ayer mismo se presentó su progenitor en el estadio Santiago Bernabéu para pedir más dinero para el niño. Sólo han transcurrido cinco días desde el desastre de la final de Copa en la que Mesut fue totalmente incapaz de materializar alguna de las ocasiones que tuvo, pero eso no le ha impedido a Mustafa ir a preguntar por lo suyo. Özil, por cierto, cobra cinco millones de euros anuales. Si el fútbol fuera justo, que no lo es, a Özil, como al resto de sus compañeros, habría que rebajarles la ficha y no subírsela porque la temporada ha sido un fiasco de padre y muy señor mío. La fórmula es la siguiente: el futbolista gana cuando pierde y gana aún más cuando gana. A quien le guste bien y a quien no... que hable con Mustafa. Hay que mejorarle el contrato... al que la mete y no al que la manda al palo.

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