El penúltimo raulista vivo

El PSG, a lucirse ante el catenaccio del Real Madrid

Siempre se espera lo mejor del Paris Saint Germain, siempre; siempre se apela al dinero invertido, a los futbolistas adquiridos con dicho dinero, al fútbol atractivo que practica, pero siempre cae en la Champions antes de lo previsto. Junto al Manchester City, que sería su calco british, el PSG pasa por ser un equipo bastante blandito y melindroso que se viene abajo a las primeras de cambio. En Francia, con el Caen, el Angers, el Lyon o el Saint Étienne, el Paris Saint Germain simplemente no tiene rival, se sale de la tabla, pero la Copa de Europa es otra cosa, es cosa seria. Todos los años se habla, como decía, sin parar del fútbol exquisito del PSG y, al menos desde que Laurent Blanc se hizo cargo del banquillo parisino en 2013, en sustitución precisamente de Carlo Ancelotti, más aún. Blanc es un exquisito, una especie de Wenger de Alès, el prototipo de entrenador que adora jugar siempre al ataque y tener el balón. Veremos.

Porque el partido de esta noche es trascendental, sí, pero no para el Real Madrid como se pretende vender sino para el Paris Saint Germain. El equipo de Benítez aterriza en el Parque de los Príncipes con dos motores inutilizados (Bale y Benzema), el timón (Modric) dañado, el alerón (James) aún en reparación y el carril de carga (Ramos) infiltrado. De acuerdo, sí, el equipo blanco tiene probablemente la mejor plantilla del mundo y hoy es el típico partido para que Isco, Casemiro, Kovacic o Jesé den un pasito hacia adelante y demuestren que están al nivel de sus compañeros, pero al Madrid, que está siendo agujereado por las lesiones desde el arranque de la temporada, este encuentro no le llega en el mejor momento posible. El PSG de Blanc, el amante del fútbol de ataque, sale con todo y tiene a todos bien, y su mayor problema ahora mismo es decidir entre Verrati o Pastore: vamos, un drama se mire por donde se mire.

Blanc, que además de ser un técnico exquisito suele ser un caballero, estuvo especialmente desagradable ayer, quien sabe si imbuido por el ambiente, con Benítez: "El Real Madrid es bastante defensivo". No es eso lo que dicen los números: 18 goles en la Liga y 6 en la Copa de Europa, 2 goles encajados entre ambas competiciones. En Francia, en una Liga de chicle en la que el líder, que es justamente el PSG, ya ha tenido ocasión en tan sólo diez jornadas de sacarle cinco puntos al segundo clasificado, el equipo de Blanc ha marcado 21 goles, tres más que el Madrid, pero ha encajado 5, también tres más que el equipo blanco; el equipo parisino ha marcado 21 goles, sí, pero en 10 partidos mientras que el defensivo Real Madrid de Benítez ha marcado 18 en 8. Benítez, por cierto, lleva tres meses entrenando al Madrid y Blanc lleva tres años. El PSG se juega la vida, el Real Madrid sólo tres puntos. Ante su público, en su campo, el equipo que maravilla al mundo pero que luego cae a las primeras de cambio en la Copa de Europa, tiene que dar como sea un golpe encima de la mesa sí o sí... ¿Y qué mejor modo que hacerlo ante un equipo que practica el catenaccio?... ¡A lucirse!...

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