El penúltimo raulista vivo

El principio de Bale y no el final

Gareth Bale probablemente haya sido uno de los futbolistas peor tratados por el periodismo deportivo español a lo largo de la historia. Se le ha caricaturizado como un friki del golf e incapaz de relacionarse con nadie, alguien a quien no gusta el fútbol, un deporte que practica porque en realidad no le queda otro remedio, pero quienes conocen a Bale mejor que nosotros saben que eso no es así. Bale no es así pero, incluso en el caso de que lo fuera, en el caso de que fuera un bicho raro, tampoco importaría demasiado porque a Bale no le fichó en su día el Real Madrid para socializar, ni se le exigió tampoco que hablara correctamente español ni se incluyó en su contrato una cláusula según la cual tenía que dejar de ver golf en sus ratos libres por la televisión. Si a Bale no le gusta el fútbol, lo cierto y verdad es que lo disimula fantásticamente bien.

Y, además, estamos hablando en realidad de un jugador amortizado, un futbolista que llegó al Madrid hace seis años y que, en ese período de tiempo, ha ganado cuatro Copas de Europa entre otros títulos de menor importancia. Bale figura en la tabla de los jugadores más caros de la historia por detrás de Neymar, Mbappé, Coutinho, Dembélé, Cristiano, Pogba, Hazard y, ahora también, por detrás de Joao Félix, un crío de 19 años. Resulta que el portugués ha firmado con el Atlético de Madrid por siete años y, al recordar ese dato, me dio por imaginar si, cumplido íntegramente su contrato, allá por la temporada 2025-2026, los colchoneros no estarían muy satisfechos del paso de Félix por el equipo si el Atleti hubiera ganado con él ni cuatro, ni tres, ni dos sino una única Champions, una solitaria Copa de Europa. En seis años, Bale ha ganado cuatro y en algunas de ellas, por cierto, resultó muy decisivo.

Por eso sorprende tanto el rencor periodístico y, aún más, el empecinamiento de la afición. Ayer un tonto a las tres y después un rato después se fue a la rotonda de Valdebebas y, cuando vio entrar a Bale, al parecer le increpó; la noticia: "Insultos a Bale en el primer día de la pretemporada, el madridismo lo tiene claro". Sí, sí, he dicho "cuando vio entrar a Bale" y lo he dicho fundamentalmente porque Bale entró, o sea que Bale se presentó en el primer día de pretemporada. Y si Bale se presentó es, obviamente, porque no se ha ido, sigue en el Madrid y nadie le ha fichado. Y Bale sigue en el Madrid porque en su día firmó un contrato por el que gana mucho dinero y no se quiere ir si eso conlleva perjudicarse a sí mismo y a su familia. No es imposible que Bale salga, por ejemplo encajándolo en la operación de Pogba, pero deberá ser siempre con el consentimiento del protagonista por delante.

Para explicar la obsesión que Zidane tiene por Pogba solemos decir que es un tipo de futbolista que no tiene el Real Madrid, y es cierto. A mí me encanta Pogba porque hay muy pocos jugadores que puedan hacer lo que él hace y creo que a Zidane le vendría fenomenal su incorporación. Pero es que, más allá de los juicios sumarísimos que el periodismo haya podido hacerle a Bale, de la antipatía que un sector del madridismo le haya cogido a su jugador por influencia de los medios o de ese interesado retrato robot que gentes que no le conocen hayan hecho de él, más allá de todo eso, estoy convencido de que si un futbolista de las características de Bale jugara, pongamos por caso, en el Auxerre o en el Nancy, el Real Madrid iría a por él. Porque este Real Madrid, que parece que no va a ser el de Neymar y que seguro que no va a ser de ningún modo el de Mbappé, carece de un jugador del perfil del galés.

Yo no sé si Zidane se lleva bien o mal con Gareth Bale, ni tampoco si Bale no traga a Zidane. Es tan cierto que Bale ha protagonizado un año horrible como lo es que lo han protagonizado Marcelo, Kroos, Casemiro, Carvajal o Modric, que siguen ahí con todos los honores. Lo que sí sé es que, deportivamente hablando, desprenderse de Bale sería, además de un plan económico ruinoso, un derroche deportivo. Si Zidane no quería a Bale pero al final Bale se queda porque nadie paga por él lo que pide el Real Madrid o porque no se le puede incluir en ninguna negociación, y estoy pensando en la de Pogba, Zinedine Zidane estará entonces en la obligación de hacer de la necesidad una virtud, del mismo modo que tuvo que hacerlo Florentino cuando, de repente, Zizou dijo que se iba. No es una segunda oportunidad, no, ni una tercera, es otro año más, un año nuevo, una temporada que se inicia, una ocasión tan buena como cualquier otra para redimirse, un principio y no el final.

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