El penúltimo raulista vivo

Encomendémonos al dedo pulgar del pie derecho de Bale

Los Tattaglia han agarrado el hueso y no lo piensan soltar, y yo por mi parte no pienso soltar a los Tattaglia: a ver quién aguanta más. El hueso del primer equipo es Gareth Bale y el del Castilla es Martin Odegaard. Son horas de mucha tensión para la famiglia, que anda ilusionadísima y haciendo las cuentas de la lechera con el golpe en el dedo pulgar del pie derecho sufrido por el galés durante el entrenamiento de ayer. Ese golpe abre de repente un abanico de infinitas posibilidades, a cual más suculenta. Puede no tratarse de nada importante, en cuyo caso habrá que devolver el confetti y guardar las chuches para mejor ocasión, pero... ¿y si realmente Bale tuviera algo grave, una rotura por ejemplo? ¿Y si el pulgar del pie derecho no volviera a ser el mismo?... Con la gravísima protrusión con la que llegó al Real Madrid, con el dedo del pie derecho roto y con la gota que a no mucho tardar le descubrirán los médicos del club al galés, Bale ya sufriría tres de los siete males prometidos en su día.

Por lo demás, una lesión de Bale resolvería otro problema: puesto que Kroos es intocable y Modric, que cuando llegó aquí era un petardo de jugador, se ha convertido en insustituible, ¿cómo encajar a Isco, que además es el preferido de los Tattaglia, en el once titular?... No habría ido a más la cosa si hubiera sido cierto que a James, que fue de los mejores del Mundial de Brasil, le ficharon para hacer negocios en Colombia, pero como el chico se empeñó en demostrar desde el primer día que eso no era así y que él tenía calidad suficiente para jugar en el Real Madrid, y como los efectos negativos de su ausencia han sido resaltados incluso por algunos miembros de la famiglia, ¿a quién sacar?... Con Cristiano nadie se atreve y Benzema también dejó de ser el enchufado del presidente: ¡encomendémonos al dedo pulgar del pie derecho de Bale!...

A Bale le pusieron desde el primer día el cartelito de enfermo y a Odegaard no le piensan quitar el de gafe. Es así de fácil: el Castilla pierde con Martin y gana sin él. Y, además, cuanto más lejos está del equipo, mucho mejor. Por ejemplo: si el seleccionador nacional noruego comete la felonía de convocar al niño (tiene 16 años) y éste se convierte en el futbolista más joven en debutar con su país... ¡el Castilla gana!... Mayday, mayday: el pasado domingo Odegaard estaba aquí y sin embargo ganó el Castilla, ¿cómo es esto posible?... Muy fácil: Zidane, que se ha dado cuenta de que tiene a sus órdenes al nuevo Gastón el gafe, le dejó en el banquillo. Lo del Real Madrid con Odegaard ha sido un escandalazo, otro más. Florentino Pérez tendría que dejarse de tanta legalidad y tanta historia y aprender un poquito del Barça, castigado por la FIFA por saltarse a la torera la normativa de los menores de edad. Los Tattaglia siempre han sido más permisivos con la ilegalidad: ¿Qué más da que un presidente del Real Madrid cuele en una asamblea a socios del Atleti?... Ahora bien, ¿fichar a un chico por el que se peleaba media Europa?... ¡Ah, no, eso sí que no!... Destruyámoslo. Pero siempre después de encomendarnos al dedo pulgar del pie derecho de Bale.

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