El penúltimo raulista vivo

El pecado de Rosell

Los deseos de Alexandre Rosell Feliu son órdenes para el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz, que acaba de admitir a trámite la querella presentada contra él por el socio Jordi Cases. Tenía tantas ganas el presidente del Barcelona de que sucediera eso, estaba tan esperanzado de que su señoría se hiciera cargo del caso, le motivaba de tal modo poder explicar en la Audiencia el cómo y el por qué de un fichaje del que todos, en mayor o menor medida, hemos dudado siempre, que lo primero que podría hacer es pedir que el juez se inhiba para que así se traslade la investigación a Barcelona. Si Artur Mas se da prisa en lograr la independencia del Estado centralista y opresor que le roba, igual Rosell tiene suerte y su caso acaba siendo visto por un juzgado independiente catalán.

Lo que hoy añade la información de El Mundo es que Ruz tilda de verosímil que el presidente del Barcelona cometiera "un delito de apropiación indebida en su modalidad de distracción" en la compra del delantero del Santos. Fin de la cita. Hasta tal punto es demoledora esta nueva carga de profundidad que, según La Vanguardia, Rosell estaría planteándose dejar la presidencia del club catalán para no dañar su imagen. Pero la imagen del Barcelona está ya irremisible e irremediablemente dañada. También, por cierto, la del periobarcelonismo que, a diferencia de lo que suele suceder en Madrid, ha decidido mirar hacia otro lado y no investigar un caso que olía a distancia. Cases ha estado solo, le han tratado como a un loco, un bufón, un orate. Pero ahora el apestado es otro.

Y todo, ¿por qué?... ¿Por qué mentir presuntamente acerca de las cantidades que se han pagado por un futbolista?... En el caso de Neymar no habrá únicamente un por qué, eso está claro, pero uno de ellos es el absoluto complejo de inferioridad que la actual junta directiva demuestra hacia el Real Madrid en todas y cada una de sus declaraciones. Rosell tenía que demostrar que era más listo que Florentino Pérez, cuando no es así, y transmitir la idea de que el Barcelona le ganaba por la mano al Real Madrid cuando se lo proponía, cuando también es falso. El pecado de Alexandre ha sido el peor de todos, el de la sobrevaloración del Yo, el pecado de la soberbia. Pero que nadie espere que Rosell pida perdón, el vanidoso nunca lo hace. Él morirá diciendo que Neymar costó "57 y algo", como afirmó su empleado Martino. Y punto... seguido.

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