El penúltimo raulista vivo

El pasillo... en La Cibeles

Este 2 de mayo de 2012, justo cuando se cumplen 204 años del levantamiento que acabaría desembocando en la Guerra de Independencia Española, es un día magnífico para proclamarse campeón de Liga. En realidad, si nos ponemos a sacarle un poquito de punta al contexto histórico que vivimos actualmente, José Mourinho podría pasar perfectamente por una suerte de Daoíz futbolístico, un capitán que lidera una sublevación, la del Real Madrid y sus socios y aficionados, contra la dictadura de la doble vara de medir, el cinismo, la hipocresía y las chorradas varias. La penúltima ha sido la del pasillo que, en caso de que el Barcelona cayera derrotado ante el Málaga a las ocho, deberían hacerle los jugadores del Athletic a los del Madrid a las diez. Y puede que yo esté hoy especialmente espeso pero sinceramente no veo dónde está el problema: si el Madrid es campeón y el Ahletic no quiere hacerle el pasillo que no se lo haga; y, al contrario, si quieren hacerle el pasillo que se lo hagan. El pasillo fetén, el bueno bueno de verdad, se lo harán al Real Madrid sus seguidores en la capital y, de manera muy especial, en la emblemática Cibeles, una estatua tan ínitimamente relacionada con la palabra "triunfo" que incluso se han asomado a ella aficionados del Barcelona o del Sevilla para festejar sus títulos sin que, por cierto, se produzca ni un sólo incidente.

Resuelto el espinoso asunto del pasillo, que ya hemos quedado en que lo harán o no lo harán dependiendo de si les apetece o no les apetece, que el Real Madrid sabrá sobreponerse a ello y que la vida seguirá... en La Cibeles, vamos con el otro affaire que tanto ha marcado al pobre Toni Freixa, el de las obras en el estadio Santiago Bernabéu, propiedad por cierto del club blanco. Este es un clásico que nunca defrauda y que, lejos de aburrirme, me motiva más y más. En algo sí tiene razón el señor Guardiola, y es en el hecho de que diez días después de la celebración de la final de Copa habrán acabado las obras de los urinarios. ¿Por qué?... Muy sencillo: porque el Real Madrid quiere que sus instalaciones estén mejor que nunca para la disputa del Corazón Classic Match 2012, un evento que tiene como objetivo benéfico el desarrollo de escuelas sociodeportivas en el continente africano. El Real Madrid, siempre solidario, siempre atento a las necesidades de los demás, acelerará las obras y las concluirá en fecha y hora para que allí se juegue el partido que verdaderamente le importa a él. Ese 3 de junio será un día precioso, un día en el que nadie pitará el himno nacional, un día en el que nadie le enseñará el culo al Rey si se le ocurre aparecer por allí. Todos con África en el alma.

Por cierto que el señor Guardiola estuvo poco elegante ayer con Mourinho cuando éste le deseó la mejor de las suertes y que fuera feliz. El entrenador del Real Madrid le manda un mensaje de paz y esperanza y él sale por peteneras. Mal, muy mal, el señor Guardiola, añadiendo además eso de que a él lo que le desgasta es haber ganado tanto. Aquí va mi apuesta: me juego pajaritos contra corderos a que el señor Guardiola no vuelve a ganar otros 13 títulos más a lo largo de toda su carrera profesional, que será brillantísima, sentando en banquillos de fuera del Camp Nou. A diferencia de él, Mourinho ha ganado títulos en cuatro países distintos, cuatro Ligas diferentes, cuatro equipos que no tienen nada que ver uno con otro. Y, por mucho que él lo niegue, será inevitable que haya gente (entre la que me encuentro yo) que conecte el adiós anticipado del señor Guardiola con el afán competitivo del actual entrenador madridista... ¿Un diez por ciento?... ¿Un veinte por ciento?... No lo sé, pero algo sí habrá tenido que ver Mourinho con ello, ¿no creen?...

A continuación